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Respirar, comer, soñar, pensar, relajarse, hacer todo y aun reposar, implica el empleo de energía. Cada emoción, todo movimiento, el sueño, y hasta el más tenue de nuestros pensamientos se asocia al movimiento de la energía. No la podemos medir directamente, pero podemos reconocerla por sus efectos.

LA ENERGÍA Y LA VIDA

 

Vivimos en un océano de energía que nutre la vida y se plasma en la fisiología de nuestros organismos, hasta el punto de que los electroencefalogramas de los mamíferos mimetizan las pulsaciones del campo magnético terrestre. En el nivel de las células, el citoplasma es un plasma electrónico activado cuyas propiedades dependen en buena parte de su densidad electrónica específica.

Detectamos la emisión magnética del cerebro y el corazón, hacemos tomografías de emisión de positrones y registramos la actividad metabólica de las células en vivo, gracias a la medición no invasiva de los procesos energéticos. Con la resonancia nuclear magnética podemos lograr magníficas imágenes de todos los órganos del cuerpo, a través de la detección de las señales emitidas por el spin de los electrones de los átomos de hidrógeno, presentes en el agua del organismo que constituye el 99% de todas nuestras moléculas.

La dualidad onda-partícula, bien reconocida en la física, no ha alcanzado aún vigencia plena en una medicina cuyos límites se han establecido prácticamente en la biología molecular. A pesar de esta visión limitada, hoy conocemos que cada célula es una batería, que todo el organismo es como una antena y que el cuerpo, y muchos de sus órganos y sistemas están polarizados como un imán. Sabemos además que el corazón es un gran generador de energía, que el torrente vascular genera campos magnéticos, y que el sistema nervioso vegetativo con sus vertientes simpática y parasimpática representa las dos polaridades magnéticas, sur y norte respectivamente.

En la física nos ocupamos en primera instancia de las partículas, después de las cargas positivas o negativas, luego del espacio vacío entre las cargas y, así, fuimos llegando a la noción de campo. La fisiología del biocampo, una de las disciplinas emergentes más promisorias en la ciencia médica de hoy, nos revela los fundamentos de las interacciones del organismo con la luz, el sonido y los campos electromagnéticos de diferentes intensidades y frecuencias.


SALUD, ENFERMEDAD Y ENERGÍA

Los procesos de salud y enfermedad se relacionan con flujos de electrones generados por diferencias de potencial celular, y entre diferentes órganos y sistemas. Las neuronas están polarizadas eléctricamente para permitir el flujo de la energía entre las dendritas receptoras y los axones efectores. La cantidad y calidad de la energía y su distribución determinan también la calidad de la salud y la de la vida. Así como tenemos hemorragias o fugas de sangre, podemos tener fugas energéticas.

En el organismo, que es un sistema controlado por campos y señales eléctricas, se presentan también perturbaciones o interferencias al flujo de energía, que evidencian la existencia de cortocircuitos orgánicos. Estos han sido tratados por la sintergética como una extensión de la noción de campo interferente descrito en la Terapia Neural.

Los procesos vitales se asocian a óxido-reducciones que determinan el balance de cargas y el contenido de electrones. Nos desvitalizamos cuando nos oxidamos y nos acidificamos, lo que se asocia a una pérdida de electrones. El envejecimiento es un proceso progresivo de desvitalización asociado a la oxidación, la acidificación y la degeneración de las células y los tejidos. Restaurar el contacto con la tierra, armonizar los ritmos y la calidad de la dieta y el ejercicio, las prácticas de relajación y meditación, llenar la vida de sentido y cargar el generador cuántico del corazón a través del cultivo de emociones constructivas como la compasión, son todas ellas medidas que pueden contribuir a conservar e incrementar nuestros niveles de energía, lo que es crucial para prevenir la enfermedad y promover la salud.

Imaginemos simplemente que podemos activar nuestro potencial energético y que éste es el potencial de cada célula del cuerpo multiplicado por el número de células que tenemos. Si éstas constituyen alrededor de 50 trillones, podemos afirmar que tenemos un potencial inimaginable.

La electromedicina, que como otras medicinas energéticas fueron perseguidas y sometidas a la hoguera de la inquisición social por los académicos de la primera mitad del siglo XX, es hoy nuevamente una ciencia emergente cuyos promisorios resultados clínicos constituye una de las grandes promesas de la medicina integrativa.


MEDICINAS ENERGÉTICAS

El concepto de energía vital ha sido un común denominador para centenares de culturas, y se ha revestido de múltiples nombres como como prana, mana, orenda, Chi, Qi, Li. El mismo tipo de energía ha sido descrita por pioneros como Hipócrates, Galvani, Hahneman, Reichenbach, Reich, Burr, Becker y Nogier, con denominaciones como physis o energía dinámica de la naturaleza, od, orgón o energía magnética polarizada. A pesar de que la descripción y las aplicaciones de esta energía vital han dado origen a sistemas médicos, que van desde cosmovisiones milenarias hasta técnicas terapéuticas específicas, estos aportes del arte médico de todos los tiempos apenas si han sido contemplados por la ciencia médica occidental, cuya concepción está claramente sesgada hacia los intereses que se benefician de un paradigma anclado a la biología molecular.

¿Qué relación guarda esta misteriosa energía vital con las cuatro interacciones de la física? ¿Cómo puede explicarse el potencial humano extraordinario desarrollado por algunos maestros del taichi, el yoga y el qigong? ¿Cómo puede dar cuenta de los reportes reales de casos en los que una inexplicable energía emerge en momentos críticos en los que algunas personas normales han desplegado una fuerza aparentemente sobrenatural?

¿Qué rol juega esta energía en los procesos de curación?

Para los chinos la energía vital inespecífica va adquiriendo funciones especializadas como la energía de reserva o ancestral, la energía metabólica o la energía defensiva, por ejemplo. Tanto para la medicina tradicional china como para el ayurveda, la energía se expresa a través de cinco movimientos o elementos, de cuya interacción dinámica depende la salud. Estos elementos se agrupan en la teoría ayurvédica de las doshas, niveles energéticos complejos conformados por la interacción de ciertos elementos que se denominan vatta, pitta y kapha.

En la biología estudiamos el ciclo de Krebs a nivel de las mitocondrias, organelas encargadas de la producción de energía celular, el flujo de electrones a través de las membranas celulares y su distribución a través de moléculas biológicas que despliegan las mismas propiedades semiconductoras de la física de los elementos sólidos.


LOS PUNTOS DE LA PIEL, CANALES DE MENOR RESISTENCIA ELÉCTRICA

La expresión de la energía puede ser medida en puntos de menor resistencia eléctrica, cuya realidad física e histológica ha sido repetidamente demostrada por la ciencia occidental. Pero estos puntos no sólo son resistencias eléctricas pasivas, sabemos hoy que reciben, procesan y emiten energía que se puede medir. Cada punto tiene profundidad y está compuesto por un complejo neurovascular y glandular que produce neuropéptidos como la serotonina, lo que lo convierte en un verdadero microcerebro periférico. Ya lo decía Rabischong, investigador de CNRS en Montpellier: “El punto de acupuntura es como un espejo fisiológico de las neuronas”.


LA ENERGÉTICA HUMANA A LA LUZ DE LA CIENCIA DE HOY

Una verdadera avalancha de investigaciones empieza a dar hoy una sólida fundamentación científica a medicinas que antes fueron consideradas alternativas, esotéricas o simplemente folclóricas.

1. El ser humano entrenado es capaz de alterar la curva de emisión de la energía más estable conocida: la del decaimiento radiactivo. Esta interacción débil cuya estabilidad permite su empleo en la tecnología de los relojes atómicos, presenta una curva de decaimiento radiactivo tan estable que no puede ser modificada por ningún tipo de energía, a excepción de la emisión humana. Experimentos realizados por científicos chinos, muestran cómo un maestro del qigong, el Dr. Yan Xin, puede incidir a voluntad sobre la curva de emisión del americio. Un tipo parecido de experiencia fue llevado a cabo por Dawson Church, prolífico investigador en el campo de la psicología energética.

2. La evidencia de la similitud de las energías electromagnéticas que generan interacciones biológicas significativas y aquellas emitidas por las manos de sanadores entrenados. En estas experiencias destacan las sólidas investigaciones científicas de William Bengston, quien ha comprobado repetidamente la curación de ratones con modelos de tumores metastásicos a través de la imposición de las manos. Estos efectos fueron replicados muchas veces por él y sus alumnos. Una de sus alumnas, Laura, con un cáncer en estadío avanzado, fue curada por Bengston con el mismo tipo de procedimiento.

3. Los casos de ignición espontánea, si bien raros, nos están indicando la existencia de una energía extraordinaria, asociada a lo que en la literatura se conoce como síndrome de Kundalini.

4. La energía desplegada en los límites de la resistencia humana, la apreciamos en deportistas de alto rendimiento, en el entrenamiento de discípulos en algunas escuelas de yoga, capaz de adaptarse exitosamente a temperaturas extremas.

5. Los fenómenos extraordinarios registrados en estados ampliados de conciencia.

6. El efecto ordenante de la energía del corazón cuando a través de técnicas de respiración y la experiencia de emociones constructivas alcanza la coherencia cardíaca. Sobre la sensibilidad del organismo humano a energías electromagnéticas de baja frecuencia e intensidad que no producen efectos ionizantes o térmicos, tenemos que invocar la ley de Adey o ley de los umbrales biológicos. Adey, investigador del MIT, nos explica la producción de grandes efectos con estímulos infinitesimales.

LA CASCADA DE LA ENERGÍA

Esta energía vital totipotencial, asociada al prana o al chi de las medicinas tradicionales china e hindú, va decayendo al plasma electrónico activado o campo bioplásmico, al campo magnético mesurable alrededor del cuerpo, a los canales de menor resistencia eléctrica por donde circula la energía de alta frecuencia portadora de la información biológica, a las moléculas semiconductoras, como la mielina, que a lo largo de los nervios conducen el flujo de electrones, a los movimientos de iones cargados y moléculas activas a través de la sangre y a todos los fluidos celulares, incluyendo la matrix celular y el citoplasma.

IMPLICACIONES CLÍNICAS DEL PARADIGMA ENERGÉTICO EN MEDICINA

Buena parte de las enfermedades crónicas se asocian a trastornos en la cantidad, la calidad y la circulación de la energía. Tales trastornos se pueden corregir con tecnologías apropiadas diseñadas para la interacción con el biocampo.

El dolor según su modalidad puede asociarse tanto a un déficit como a un exceso de energía; un dolor producido por un déficit de energía se incrementa con el ejercicio y si es por exceso aumentará en reposo. La inflamación, que está muchas veces en el origen del dolor, es considerada el común denominador que subyace a procesos inmunes y metabólicos que caracterizan la enfermedad crónica. En la perspectiva biofísica es un proceso oxidativo asociado a la pérdida de electrones.

Los síndromes de fatiga crónica y las fibromialgias se asocian a fugas energéticas que pueden ser corregidas.

Los trastornos en la calidad de la energía se asocian a parasitajes energéticos, en los que una energía de determinada frecuencia no ocupa el lugar que fisiológicamente le corresponde.

Los trastornos en la distribución de energía se relacionan con campos interferentes, en los que se presenta un incremento de la resistencia eléctrica que dificulta las transferencias de energía e información.

En conclusión, a pesar de la resistencia al cambio ejercido por quienes pretenden anclar el conocimiento de la vida a los dogmas cada vez más revaluados de la biología molecular, las medicinas energéticas resurgen hoy de la tendencia irreversible hacia la medicina integrativa.

 

Jorge Carvajal Posada

Artículo publicado en la Revista Vivo Sano

 

DR. JORGE CARVAJAL

El Dr. Jorge Carvajal es médico cirujano de la Universidad de Antioquia (Colombia). Escritor, docente, investigador, con cuarenta años de práctica clínica dirigidas a la integración de diferentes sistemas médicos. Creador de la Sintergética y Manos para sanar. Es presidente honorífico de la Asociación Internacional de Sintergética (A.I.S.).

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