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EL GRAN TESORO DE LA PRÁCTICA MEDITATIVA

 

La práctica meditativa es una posibilidad enorme de ser humanos, de entrar en el estado del presente, de la presencia. Y esta presencia es una especie de puerta al campo cuántico, a la forma de experiencia cuántica de donde nos salimos del condicionamiento espacio-tiempo que tenemos aquí en esta dimensión y entramos en una dimensión profunda donde yo puedo ser cocreador, puedo participar activamente en la creación de nuevos hábitos. Entonces se requiere un poco de perseverancia en las prácticas. Los resultados pueden no ocurrir inmediatamente, a veces sí, a veces una sola sesión de meditación sobre algo puede hacer que nos desapeguemos de la categoría, del significado que le dimos a algo en el pasado y simplemente lo observemos. 

 

Yo tuve un accidente a los 18 años de edad y en ese accidente hubo muchas personas heridas en un autobús. Eso me generó un temor terrible para viajar en el bus, y permaneció durante varios años cada vez que intentaba subir a un bus. Mi organismo condicionado por la experiencia en mi cuerpo animal, en mi cerebro mamífero y en el significado que le di a ese hecho revivía el sentimiento. Me daba taquicardia y tenía un temor, tenía un rechazo… muy probablemente ninguno de estos otros buses o autobuses en los que iba a viajar, iban a tener el mismo accidente. Pero el condicionamiento me hacía ver el futuro, o sea, la expectativa del futuro como si eso pudiera ocurrir nuevamente. Entonces esa es la trampa de la mente en el pasado y el futuro que nos lleva a momentos de estrés, y en el estrés activamos sustancias que empeoran la cosa porque este es un estrés imaginario. No está ocurriendo. Estoy sufriendo con la imagen, con el recuerdo del pasado o con la imagen de la posibilidad del futuro, de lo que ocurre en el futuro. Pero para el cerebro, la imagen en el cerebro no le importa si es pasado o futuro. Tú le pones una imagen y él genera las sustancias asociadas a esa imagen. Entonces si yo visualizo nuevamente la tragedia como yo lo haya nombrado, allí ocurre nuevamente que las sustancias del estrés me inundan: la adrenalina, el cortisol. Se activan las suprarrenales, me pongo en modo de ataque, de huida o de parálisis, de pánico. Y si eso persiste, puede generar alteraciones a nivel sanguíneo por un exceso de vasoconstricción sostenida, que puede generar que pierda capacidad de oxigenación. Si yo pierdo oxigenación pierdo vida. Si yo entro en un estado oxidativo pierdo electrones, me acidifico a nivel sanguíneo y la acidificación produce si es sostenida una respuesta de inflamación. El mismo estrés sostenido puede activar o encender genes de la inflamación. Pero el estado de relajación, el estado de paz cuando yo pudiera simplemente observar esto y darme cuenta que no está sucediendo, que yo puedo vivir otra experiencia, que yo puedo estar en el aquí en el ahora, empieza a generar la sensación de paz, de relajación y a activar el sistema de relajación fisiológico. Entonces la sangre fluye mejor, oxigena mejor, se oxida menos, hay más electrones, hay más energía disponible y se pueden silenciar los genes asociados a la inflamación generada por estrés sostenido.

 

Entonces es sumamente inteligente hacer prácticas de pausas, hacer prácticas meditativas. 

 

El mecanismo de todas las emociones es más o menos el mismo: genera un estrés asociado a una forma en que hemos nombrado o significado la experiencia emocional. Puede tener, según el sentimiento que nombramos como ira, como miedo, como tristeza, como alegría, conexión con ciertas zonas y órganos de nuestro cuerpo. No necesariamente son los mismos para todas las personas, y tampoco es un dogma lo que acabamos de decir. Es decir: que uno puede experimentar un temor en los dedos de los pies, pero allí también podría experimentar una ira. O podría experimentar una tristeza en el sistema respiratorio, pero podría experimentarla también en los huesos. No necesariamente hay como un 1-2-3, y de ahí la necesidad de que cada quien puede hacer su propio proceso de observación.

 

Las técnicas meditativas en general, en el mundo entero y en la historia de las técnicas meditativas, tienen unas tres características comunes. La primera es entrar en un estado de relajación del cuerpo físico, soltar. La segunda es generar la capacidad de atender, que la mente se enfoque. Y la tercera es la capacidad de mantener el enfoque. Las meditaciones pueden ser silenciosas, pueden ser con semillas, con una palabra, con un mantra, o hasta pueden ser guiadas utilizando una guía del pensamiento para que el pensamiento vaya por ciertas corrientes.

 

La meditación es una experiencia de entrar en ese campo de totalidad, en esa posibilidad enorme de transformar nuestra vida. 

 

Dr. Jorge Iván Arango Caro

Médico, docente, terapeuta y vicepresidente de proyección social de la AIS

 

DR. JORGE IVÁN ARANGO CARO

Médico y cirujano de la Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia. Ejerce la medicina integrativa y terapias de sanación desde hace mas de 25 años. La Sintergética, como visión de síntesis de la vida y la salud, es hoy eje de su consulta.

Es socio de AMIBIO (Asociación de Médicos e Investigadores en Bioenergética) y actual Vicepresidente de Proyección Social de la AIS (Asociación Internacional de Sintergética).

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