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UN VIAJE POR LA SAGRADA CONCIENCIA DE TU RESPIRACIÓN

 

Comienza a ser consciente del espacio alrededor de tus ojos, el puente de la nariz, las cejas, las órbitas oculares, los párpados y lentamente permite que se cierren los párpados. 

 

Al cerrar los párpados tus ojos continúan percibiendo luces y sombras. Al cerrar los párpados se vuelven más presentes las sensaciones alrededor de los ojos, las órbitas, las vibraciones sutiles de esos chakras oculares, el puente de la nariz, el entrecejo, las fosas nasales. Y en ese proceso vas siendo más consciente de la entrada y de la salida de aire en tu cuerpo.

 

Puedes sentir la fricción del aire en las narinas, puedes sentir cambios de temperatura y el aire que ingresa más frío que el aire que sale normalmente. El aire que ingresa fresco, cargado de vida, el aire que exhalamos cargado de desechos metabólicos que la alquimia de la naturaleza del reino vegetal limpiará y transformará de nuevo en oxígeno.

 

La atención y la respiración te ayuda a estar presente, te ayuda a serenarte, te ayuda a aquietar los ritmos internos para ese estado de profunda receptividad, enfocado en la conciencia que es la meditación.

 

Siente los hombros, siente el estómago, la pelvis. El descenso y el ascenso del diafragma cuando tomas y botas aire. Y que la sola percepción rítmica de tu proceso de respiración sea suficiente para ayudarte a aquietarte, para estar más presente aquí, ahora, acompañando este movimiento continuo que es la respiración.

 

Mientras la consciencia de la respiración va a serenando tu cuerpo físico, la conciencia de las implicaciones del acto de respirar te alineará con el propósito de la vida sobre la tierra

 

El acto de respirar jamás se detiene, los seres humanos que gracias a un entrenamiento especial han alargado la posibilidad de estar sin tomar aire llegan máximo alrededor de los 7 minutos. Para una persona normal, después de 4 ó 5 minutos sin respirar, ya tienen daño cerebral y es tan importante esta función de mantenimiento de la vida que el organismo tiene en el tallo cerebral un mecanismo de control automático que impide que respirar se nos olvide.

 

Además de mantenernos con vida, el acto sagrado de respirar nos vincula con todo ser vivo de la biosfera. 

 

El acto sagrado de respirar hace que yo esté continuamente inhalando partículas que otros seres vivos, que otros seres humanos exhalaron.

 

Cuando inhalo ese aire que absorbe a través de los pulmones llega a la sangre y va a cada una de mis células, va a mi corazón, va a mi hígado, a mi páncreas, a mis pulmones, al cerebro, a las zonas del cerebro en donde se alojan los conflictos, las contradicciones. Va al intestino grueso donde se extrae el alimento, donde se excretan los desechos. Va las gónadas, a los órganos sexuales, a los músculos, a los huesos. No hay células del organismo a la que no llegue el oxígeno que estoy inhalando. Y cuando exhalo entrego al medio ambiente un aire cargado con desechos metabólicos, un aire impregnado con impresiones, emociones, pensamientos, contradicciones, deseos, esperanzas, temores, secretos.

 

Al llegar a este lugar dónde me encuentro inhalo aire que ha producido la planta que tengo a mi lado, inhalo aire que estuvo en los pulmones de la señora que hizo el aseo, inhalo aire que dejaron mis pacientes del día de ayer. Cuando estoy en el autobús, en el taxi, en el banco, en el supermercado, en la calle, estoy integrando en mi ser la información de síntesis, de la vivencia de todo el género humano, de toda la biosfera. Por eso el acto de respirar es un acto de integración, un acto de inclusión por excelencia: yo no puedo escoger y separar las partículas que expiró el político corrupto, el asesino, el violador, la madre que abandonó a sus hijos, cualquier persona cuyos actos yo repruebe y que ha respirado relativamente cerca de mí. Está impregnando con esa información el aire que exhala y yo por obligación vital lo integro.

 

Con la conciencia en la respiración dediquemos unos cuantos minutos a profundizar en el darnos cuenta de cómo integro la esencia de la humanidad a cada instante en mi ser a través de la respiración. 

 

Dr. Juan José Lopera

 

El Dr. Juan José Lopera es médico formado en Neurociencias del comportamiento, Sintergética y medicinas alternativas, y diplomado en Gestión Clínica y Organizacional del Estrés por el Instituto Heartmath. Es Presidente de la Asociación Internacional de Sintergética, máster en Programación Neurolingüística (PNL), Coaching de vida, ejecutivo y emocional, así como en Coaching Sistémico y Ontológico.

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