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TERCERA ENTREGA ENTREVISTA REALIZADA AL DR. JORGE CARVAJAL, POR EL DR. JUAN JOSÉ LOPERA (PRESIDENTE DE LA A.I.S.)

 

-JJL: Lleva por favor esa analogía a un ejemplo clínico. El paisaje, los elementos y aquello a lo que al principio te referías como “cuando trabajábamos con el calcio, cuando trabajábamos con el magnesio…”  ¿qué era “trabajar”? ¿cuál es proceso para ir construyendo con esos elementos, observando de manera ordenada sus reacciones, llegando de manera ordenada a comprender el sentido y la utilidad clínica de los Chunkings?

-JC: Te lo explico:  Yo veo una mujer con una alergia a la leche y desde un punto de vista simple se trata de estudiar la histamina, la inmunoglobulina E, los alimentos…

-JJL: ¿Qué es “estudiar”?

-JC: Me refiero a observar la respuesta que a través del pulso se presenta cuando acerco a ella diferentes filtros, cuando hago los tests evaluando la reactividad que presenta a cada uno de esos elementos y, según las reglas del pulso, ver si hay reacción de rechazo o de reclamo de la sustancia, y si el rechazo es múltiple, lo catalogamos como una alergia.  Es decir, cuando el organismo reacciona con múltiples pulsaciones reforzadas a la aproximación de un elemento cualquiera al cuerpo, al biocampo, sabemos que se trata de una reacción alérgica. En ese momento podemos hacer una cosa muy simple: Desensibilizar energéticamente a la sustancia. Desensibilizar a la histidina, a la fenil alanina o a la leche.

Vemos entonces a esa persona con la alergia y ese es el abordaje simple, pero, existe otro abordaje que incluye además el tiempo. Ese abordaje parte de la pregunta:  Su alergia, ¿cuándo comenzó? La paciente responde: La alergia comenzó desde que me conozco. Siempre he sido alérgica. Allí se produce la integración.

En primer lugar, tengo una mujer alérgica y, en segundo lugar, es alérgica desde que nació. Entonces, allí aparece un elemento que va más allá de la histidina, de la histamina, que está trabajando ya sobre una respuesta integral que viene desde la infancia y ese tiempo es el señalador del posible alérgeno.

Porque lo primero que uno toma es la leche y si es de la infancia, desde que tiene memoria, seguramente la leche, lo primero que uno toma es la leche, pero entonces, esta señora se cura, dice que está muy bien después de muchos años de alergia y vuelve con una alergia y dice: “no me he tomado ni una gota de leche” y le preguntas ¿por qué te volvió la alergia?  y dice: “me propusieron matrimonio”, entonces ahí vienen las correlaciones distantes, las correlaciones emocionales en el tiempo. ¿Qué relación tienen la leche, la maternidad, la madre, el matrimonio y viene una pregunta en la que se revela el holograma: ¿Y tú qué temes de casarte?  Y empieza a llorar (parte del holograma), el problema no sólo es físico, sino que también es emocional y después de dejar de llorar dice: “yo no quisiera que un hijo mío sufriera lo que yo sufrí con mi madre”, quiere decir que no era solo una alergia a la leche, detrás de la leche está la maternidad, detrás de la maternidad, la madre, las relaciones humanas, el temor a la propia maternidad, la propia imagen femenina, entonces, se va armando el holograma y en ese holograma ves que es válido trabajar con la histamina, pero eso es mucho menos incluyente que trabajar con su propia imagen femenina y la relación con su madre que también está determinando su patrón de reactividad, pero si nosotros continuamos resulta que esta madre herida de femenino era la hija de una madre herida de femenino y vemos que el holograma no termina en la madre, sino que en él se incluye toda la red y la constelación familia, así que nosotros estamos viendo un evento puntual: la liberación y la degranulación de los mastocitos y la liberación de histamina y de inmunoglobulina E que de pronto se nos vuelve parte de un paisaje mayor y cuando tu descubres que esos paisajes existen, entonces ya no preguntas por la leche o por la alergia a un medicamento o un alimento, sino que preguntas por pautas que determinen patrones de reactividad y esas pautas son puntos nodales o puntos cruciales en la historia de cada quien, puntos a partir de los cuales cambió la vida, eso es un vórtice caótico.

-JJL: ¿O sea, que de cierta manera ese tipo de observación, es una observación esencialmente simbólica que está leyendo significados metafóricos y energéticos en diferentes niveles de interactividad en el tiempo y en el espacio?

-JC: Claro, son resonancias frecuenciales, resonancias mórficas, ecos de ecos de ecos, es decir, patrones de organización de información, que en última instancia se vuelven moleculares y tienen que ser moleculares, eso tiene que tener una manera de expresarse en la materia, pero su origen no es molecular y eso quiere decir una cosa fundamental: que lo físico y lo psíquico están tan íntimamente ligados que es esquizofrénico separarlos, es que no hay una alergia física sin que haya una correspondencia en el plano psíquico y no hay alergia a nivel personal sin que haya una correspondencia en el plano sistémico, transpersonal , es decir, que todo está conectado con todo, pero nuevamente de una manera perfecta, por resonancia, eso es un asunto de música, un asunto de armónicos, un asunto de matemáticas, es un asunto que te permite en esa misma súper cuerda conectar las vibraciones más bajas de la materia con la vibraciones más altas del espíritu, pero no puedes perder el hilo conductor de esa cuerda que va encadenando todos esos subsistemas que están en resonancia. Digamos que eso hace que la medicina sea mucho más sencilla y además muy agradable, porque tú estás simplemente escuchando una sinfonía en múltiples octavas o en múltiples dimensiones al mismo tiempo.

-JJL: O sea que ya tenemos al menos tres pasos definidos de esa metodología:

El primero, es esa mirada contemplativa, meditativa, omniabarcante, en la que el ser es centro y periferia y en que es como el espacio de observación en donde se generan mutuamente el observador y el observado,

El segundo, es la integridad, la transparencia, la capacidad de revisar el instrumento de observación de manera constante, para evitar las distorsiones nacidas de la inmadurez emocional o de la falta de claridad en el instrumento intelectual y,

El tercero, es entrenarse en la lectura simbólica, en esa escucha de esos ecos y sus correlaciones armónica.

¿Vamos bien hasta ahí?

-JC:  Muy bien. Yo añadiría, sobre la vigilancia y todo esto.  ¿Tú tienes un instrumento que es tu cuerpo, sí? y ese instrumento sirve para generar ciertas notas y hacer parte de la música del cosmos y descubrirte como parte integrante de esa melodía o de esa sinfonía cósmica que se expresa a través de ti. Es lo primero, pero lo segundo si tú te sabes ser músico y eres un buen músico, tienes que tener la disciplina de estar revisando tu instrumento, de estar templando las cuerdas del instrumento, pero tú no las vas a templar cada año por la cuaresma, sino que después de cada ejecución tienes que volver a templar las cuerdas para que des la nota, antes y después, sin reventarlas que es la clave, porque si eres obsesivo compulsivo y perfeccionista  vas a reventar las cuerdas y no vas a tener instrumento, ni nota…

-JJL: ¿Va a pasar como Schumann que le da una tendinitis con la que no puede tocar?

JC/-JJL:  Risas

-JC: Bueno y ya lo otro es bien especial, es…, es la flojera, yo lo digo claramente la vigilancia es salir del mundo de la comodidad, es dejar de ser flojos, es exigirnos permanentemente, la vigilancia y el cuestionamiento permanente y, además, es salir del mundo de la flojera de creer que tenemos la verdad y no convertirnos en la verdad y no ser de verdad, porque caemos en el dogma, en la programación y dejamos de reinventarnos, de nacer y entonces, ya nos salimos de la rueda de la vida a la periferia donde priman las fuerzas centrifugas que nos alejan de la esfera de la vida y perdemos el poder, el poder de estar en el centro. El poder de estar en el centro es el poder de estar vigilando permanentemente.  

Pero lo otro, lo más importante y es una de las claves de la metodología es que yo me digo, si no lo estás disfrutando estás perdido, y lo disfrutas cuando te escuchas, es decir, cuando te sabes instrumento y te sabes el que ejecuta el instrumento, pero a la vez te oyes y disfrutas la música y la danzas, si pudiéramos ser el que danza y la música y el instrumento, al mismo tiempo, en ese estado de conjunción, que es el estado de gracia, el estado de comunión, sabemos que estamos disfrutando.  

Entonces, para mí existe un método bien claro y es una señal, si no disfrutas estás perdido, si no disfrutas, has abandonado el centro, si no disfrutas,  no eres feliz y no puedes ser un aprendiz, si no disfrutas estás con las cuerdas o flojas o excesivamente rígidas y te vas a reventar, entonces, la clave es la fluidez, el abandono, el entregarse, el ser parte de la corriente, no es el mover la corriente, ni navegar a través de ella, sino convertirte en ella, es ese estado de fluidez pleno en el que estás disfrutando y naces a una comunión interior que te lleva al éxtasis, al Samadhi o que te lleva a la plena conectividad, que estás enchufado, enchufarse es la clave, te enchufas a esa corriente cuando estás disfrutando.

-JJL: Ese mismo placer es el impulso, ese mismo placer es la pasión, es el entusiasmo, ¿Cuánto de decisión?… ¿cuánto de voluntad hay en ese acto de entrega?

-JC:  Hay muy poca voluntad porque es que la voluntad no es algo que nace de ti, la voluntad es el plan de tu vida y tú llegas a él, porque la voluntad no es una fuerza, ni es un cuanto, la voluntad también es un cómo, es una cualidad bellísima y esa cualidad surge de que estés atento, es decir, tú no puedes empujar el río, ni nadar contra la corriente, ni pelear contra el viento, sino simplemente, si tú tienes las manos en el timón y estás alerta de todo corazón desde tu presencia a la correcta dirección, tú vas a utilizar las fuerzas de la naturaleza, las fuerzas del plan de la vida en la dirección de tu propósito, en la dirección de tu vivencia, así que yo digo que la voluntad no es una fuerza, sino simplemente es la dirección que surge de la atención en el presente cuando tú tienes las manos firmes en el timón y le das a las fuerzas de la naturaleza la correcta dirección.

-JJL: Y, en esa medida, la misma belleza del plan que se revela es tan contundente que de nuevo renueva el asombro y renueva el impulso hacia la continua creación.

-JC:  A ver, si yo me hubiera puesto a pensar hace 40 años hacia dónde debería ir, me hubiera parecido imposible, ir por países, ir por cosas imposibles de descubrir, imposibles de encontrar, cosas que por azar hubieran sido totalmente imposibles.  Si yo me pongo a pensar en el ensayo y el error y en la investigación, pues lo que tendríamos a día de hoy sería sido infinitesimal en relación con lo logrado. Si yo me pusiera a pensar en la cantidad de gente que enciende su corazón, que se compromete y crear un gran movimiento, pues no habría hecho absolutamente nada, o sea que la voluntad es el plan que se precipita cuando el amor y la inteligencia están correctamente dispuestos y el amor es la corriente y la inteligencia es la dirección, entonces, tú encauzas esa corriente en la correcta dirección y lo haces una vez y por ahí circula un poquito de agua y lo haces dos veces y circula un poquito más, pero cuando lo haces mil veces ya tienes un río y cuando ya creas esa corriente te abandonas a ella…

-JJL: Tienes la masa crítica…

-JC: Sí, la masa crítica, entonces es muy simple.  Yo creo que hemos malinterpretado la voluntad, la voluntad la hemos interpretado como el deseo.

-JJL: La hemos visto desde el ego…

-JC:  Desde el deseo y que la voluntad nos trasciende, somos parte del plan, somos esa voluntad que se precipita en nosotros cuando creamos el cauce correcto y nada más.  Entonces yo digo que el cosmos, las fuerzas de la evolución conspiran con nosotros cuando vamos en la correcta dirección. Es que es muy simple, es abandonarse a una corriente que ya existe, lo único que tienes que hacer es entregarte, es abandonarte y es estar presente, es hacerlo con amor y con inteligencia y ya la naturaleza, el plan de la vida se encarga del resto.

-JJL: Es que suena tan fácil que sería apenas obvio que todos lo estuviéramos haciendo y que cada uno fuera el creador de una Sintergética, pero estamos aprendiendo ya cosas importantes a nivel metodológico y surge una pregunta que creo esencial: ¿Cómo aprendes del error? Porque es que para algunas de las conclusiones a las que has llegado, la ciencia en su metodología secuencial y estadística necesitaría unas casuísticas muchísimo más grandes a las que tú tienes acceso por tu práctica médica, etc.  Entonces… ¿Cuáles son las sensaciones? ¿cómo te das cuenta cuando estás descubriendo un patrón que es integral, que abarca muchos niveles de la experiencia, un patrón que puede ser utilizable en muchas situaciones diferentes? ¿Cómo aprendes del error? ¿Cómo identificas el éxito terapéutico contundente y el elemento clave que lo creó? ¿Cómo vas desarrollando y depurando esas observaciones?

-JC:  A ver, la primera clave es que yo ya estoy muy viejo.

En segundo lugar,  que para mí, hablar de un éxito hay que esperar 20 años, yo digo que un éxito terapéutico puede ser un juego fatuo o pasajero o puede ser algo contundente que cambia la vida integralmente, de raíz, entonces cuando tú te sorprendes de ver que haces un trasplante de pulmón, digámoslo así, en la imaginería en la visualización, en la meditación y luego radiológicamente eso funcionó y a los 15 y 25 años sigue funcionando y los pulmones siguen siendo nuevos, entonces tú aprendes en vivo y en directo que el mundo, que organismo es un patrón de organización de información, que ese patrón de organización es totalmente plástico, pero ¿qué te lleva a probar eso que linda, que limita con el absurdo, que es realmente imposible desde nuestras concepciones?  Te lleva a crearlo el amor, la necesidad de responder a lo que el paciente necesita en su momento, te lleva ese tipo de sensibilidad, pero te lleva un estado también de abandono, casi infantil, que te permite asumir una seguridad interna que trasciende el intelecto y que te lleva a ir a una velocidad que va más allá que la de la mente concreta y entrar en un mundo de integridad de información, en el que los arquetipos no están separados de la materia y su patrón de organización de información, está incluido en ella, entonces es un estado de fluidez, de abandono total, pero ese estado es movido por el amor, por la solidaridad, no es movido por la necesidad de encontrar nada, el encuentro es el otro en su necesidad presente. Así se va dando esto, pero obviamente después viene la retroalimentación, por eso cuando a mí me dicen, bueno y ¿cuál es la fórmula?, yo digo que la fórmula tiene tres pasos: primer paso fracasar, segundo fracasar y tercero fracasar.  

Cuando tú tienes la humildad de fracasar, de aprender por dónde no es, es decir, la lección del fracaso como el mejor de los maestros, estás preparado para el éxito, porque desafortunadamente el éxito es el peor enemigo en todo esto, porque una vez que tienes el éxito y te endiosas en el éxito y pierdes la humildad y pierdes el presente y te repites vas a aprender una cosa y es que los éxitos no se repiten, esos no van formando fractales, eso no es cierto.

Cada vez un éxito es posible cuando tú entras en resonancia con el momento magnético de un sistema que es irrepetible. Cuando tú estás dispuesto a no repetirte desde el éxito o a no seguir repitiendo tus fracasos y a inventarte en cada momento, surge en ese momento de la creación, el ajá, en ese momento de invención una sensación muy especial, que es una sensación de integridad, de impersonalidad, mística, de levedad, de alegría, de seguridad, que no viene en ninguna estadística, pero que trasciende todas las seguridades externas, una verdad viva que tú vives no como un dogma, sino como algo único e irrepetible en el que desaparece la personalidad, entonces en ese momento estás en el genuino acto creativo, pero ya surge otra cosa, por ejemplo yo decía “estoy muy viejo ya”, que son los comunes denominadores, cuando una cosa pasa una vez y pasa otra vez, de otra manera, pero de una manera parecida y, pasa una tercera vez, ya tú te sospechas que hay un patrón por detrás y cuando tú coges los comunes denominadores de ese patrón por detrás, yo por ejemplo, me ocupo de que siempre haya un observador conmigo que anote cuidadosamente todas las historias clínicas, hasta la respiración, cada cosa, de eso sobra el 95%, pero queda un 5%, una quinta esencia en la que yo me doy cuenta, leyendo las historias clínicas, que lo que creía que me estaba inventando ahora ya tenía su semilla, su embrión hace 30 años y digo: Pero, si hace parte de lo mismo, si es el hilo conductor, si aquí yo ya estaba encontrando que el Calcio, el fósforo, el magnesio, la FSH, la LH, el araquidónico, el fósforo, y el trauma del abandono o la separación emocional no son cosas separadas, si hacen parte del mismo holograma. Aquí yo me estaba encontrando que el que es alérgico al frío, es alérgico al color azul, pero también es alérgico al abandono del papá y también es alérgico al invierno que va a venir y que va a enfriar su porvenir, entonces yo empiezo a ver como todas esas cosas están correlacionadas, el frío físico con el frío psíquico, el fósforo con el fuego emocional y con el deterioro de la membrana que puede generar autoanticuerpos a nivel vascular y un lupus eritematoso diseminado, por ejemplo.  

Empiezas entonces a hilar sabiendo que no había nada separado de nada, entonces tú tejes y cuando de pronto descubres la hoja, descubres que más allá de un corte transversal, la hoja estaba conectada con la rama – hacemos cortes transversales permanentemente- y la rama conectada con el árbol y el árbol con la raíz y la raíz con el cielo y con el fruto. Vas descubriendo eso cíclico que te va revelando como decía David Bohm, el orden implícito, pero el orden implícito solo es posible apreciarlo desde un observador que ocupa un punto de vista multidimensional y ese observador es el alma.  

Para mí, mi pregunta es muy clara ¿Estoy en el alma o no estoy en el alma? Si estoy en la personalidad, yo estoy trabajando desde la memoria, desde lo que creo que conozco y entonces ya no estoy en el momento, en el instante en donde el milagro es posible, el milagro es posible cuando tienes esa observación multidimensional. ¿Cuándo sabes que la tienes? Primero, cuando tu mente no es una mente causal que va encadenando los detalles en un sentido lineal; en segundo lugar, cuando te das cuenta de que mientras percibes lo que estás percibiendo en ese momento ya sabes lo que viene de aquí a cuatro momentos qué es lo que se va a dar, porque estás aquí en el tronco, pero estás viendo el fruto y estás viendo la flor y el pájaro y el cielo…

-JJL: ¿Y ese saber no es expectativa?

-JC:  No, allí no hay ninguna expectativa, pero hay un genuino saber que puede saborear, tú lo sabes porque lo disfrutas y porque lo vives al margen del ego y porque no te sientes tan importante y porque en ese instante en que ves la totalidad no te quedas congelado en el regocijo egóico del placer que te da la visión de la totalidad, sino que sabes que esa totalidad cuando la percibes ya pasó y tienes que estar alerta a la totalidad que emerge.

De pronto tú ves el punto, el meridiano, la conexión entre los distintos meridianos, la conexión de los meridianos con el campo neuronal y con el conflicto emocional,  y ya tú estás hablando con el paciente que te está hablando de un conflicto y ya tú estás viendo el abuelo y el bisabuelo y ya tú sabes que no puede no ser así, y cuando estás viendo el abuelo y el bisabuelo y estás viendo las rodillas o los pies o la amígdala o el hipocampo, es decir lo estás viendo como una película, en vivo y en directo, y no es que la película exista afuera, tú eres el animador de la película, tú eres el que la pone en movimiento y el que revela la belleza de todos esos movimientos de la historia personal y transpersonal.  Entonces así vas tejiendo, vas hilando y así, te das cuenta de que cada consulta es algo nuevo, porque todo lo que conoces está entretejido a eso que va a emerger con cada paciente que ves y con cada paciente descubres una nueva dimensión.

Yo pierdo el tiempo, la vida y la consulta, y el paciente también la pierde, cuando yo no descubro algo nuevo, es decir, que cada acto terapéutico es realmente un descubrimiento.

-JJL: ¿De dónde viene ese impulso de crear algo nuevo siempre?, ¿cómo lo entiendes en ti?

-JC:  Yo lo he reflexionado mucho y es que yo nací muerto, sí, tengo un gran trauma obstétrico, tuve muchos suicidios y dramas en la familia y muchas muertes, entonces yo creo que de la vivencias transpersonal de tantas muertes, de la genética y la epigenética de tantas muertes grabadas hasta la mitocondria y, entonces, yo aprendí desde el nacimiento muerto a amar la vida, a buscar la vida, a buscar lo que muere y lo que nace, lo que brota, lo que está cambiando permanentemente, entonces para mí ese ha sido el motivo de vivir, no el temor de morir, sino reinventar la vida que está naciendo cada momento, así que para mí hay una… no es una convicción intelectual, sino una vivencia …

-JJL:  Una urgencia

-JC:  Es una urgencia y es una vivencia. Es que la muerte y el nacimiento no están separados, que los dos son riberas de un solo cauce, que es un torrente de la vida, así que no hay que esperar a nacer y morir, sino que nacemos y morimos en el instante, aparecemos y desaparecemos en el instante, la creación sólo puede ocurrir en el instante, y en ese instante siempre estamos naciendo a lo nuevo y entonces cada quien es nuevo.  Lo mismo en las relaciones humanas, si tú no ves las cosas que ves con ojos nuevos te estás perdiendo el mundo, porque el mundo es lo que está naciendo en este instante nada más y en las relaciones humanas, si tú tienes viejas relaciones estás perdido porque te estás repitiendo, entonces para mí hay una urgencia y esa urgencia es permanentemente salir de la prisión de la rutina. Yo he sido un rebelde en el sentido real con la autoridad, con el dogma, con lo esclerótico, con lo que no se reinventa, con lo que no tiene fluidez, porque no fluye, porque está recién muerto y yo digo que bueno que las cosas se mueran para que estén renaciendo permanentemente, por eso a mí me encantan los fracasos, porque en los fracasos yo muero un poco y eso me obliga a renacer de nuevo y por eso también la sucesión de éxitos. Nada más me aburre que el éxito, tenerlo, a mí eso me cansa y entonces en ocasiones, y como una disciplina si yo sé que algo funciona y funciona muy bien, lo enseño y lo abandono, porque eso me hace entrar en el territorio de la comodidad y, a veces, prefiero pasar por cosas mucho más difíciles de crear y de inventar que de salir por los caminos fáciles que ya son caminos conocidos.

-JJL: ¿Y no será que ocurre con eso el riesgo de que algunas cosas queden sin madurar, sin refinarse lo suficientes para que se vuelvas más accesibles a un público mayor?

-JC:  Si, pero también corres el riesgo de que tú trabajes para los consumidores.

-JJL: Hasta ahora, volviendo a resumir un poco y a nivel metodológico, encontramos cuatro hilos conductores nuevos en ese pensamiento metodológico.

Uno, es la rebeldía, el otro es la comprensión de que cada instante es efímero, que alimenta el estado de alerta y alimenta la sed constante de tomar de cada instante su justa dimensión y su mayor profundidad posible, ¿estamos?

-JC:  Estamos.

-JJL: El otro es la disciplina del registro juicioso y la persistencia de la revisión constante. Ya tenemos ocho (8) elementos metodológicos, aquí tenemos un libro Jorge….

-JC: Si, si, lo podemos madurar, hacerlo…

-JJL: Bueno, tenemos estos 8 pasos que iremos desarrollando, ahora, ¿Cuándo sientes que algunas de esas estructuras que has descubierto están maduras para ser entregadas y para ser en cierta forma masificadas y aplicadas por otras personas?

-JC:  Si ocurre una vez eso puede ser algo fortuito, si ocurre dos veces yo ya me empiezo a formular aquí hay un sistema, aquí hay cosas conectadas hay comunes denominadores; si ocurre diez veces me digo: esto puede tener solidez y entonces, lo someto a prueba y a revisión constante, en múltiples circunstancias, no solo en las circunstancias en las que funcionó, sino en otras circunstancias aparentemente alejadas en las que podría eventualmente funcionar y si lo puedo traducir, desde un punto de vista tecnológico, yo tengo una obsesión en la vida y es que una filosofía que no se vuelve tecnología, no sirve para nada, es decir, tiene que ser aplicable y tiene que ser sometida a la falibilidad, es decir que no puede ser una verdad que yo le impongo a la vida, pero esa falibilidad, esa demostración lo da es la práctica, es decir, si lo que se concibe, lo que se encuentra, se asocia no a un resultado, sino a muchos resultados, primero, y en segundo lugar, si esos resultados después de obtenerlos pueden ser explicados, para mí es muy importante, y sistematizados, y concatenados dentro de un sistema mucho mayor, que haga parte de una estructura coherente; por último, que puedan ser comunicados y comprendidos, porque si no pueden ser comunicados y comprendidos no sirven para nada y, en última instancia, si pueden ser repetidos por muchos observadores, en ese momento yo sé que es sólido, pero todo eso parte de una metodología que pueda ser reproducible a través de sistema analógicos como los filtros RAM, cómo puedo condensar esto que es simplemente una metáfora en términos moleculares, en términos de patrones de organización de información auto entretenidos que permitan un diálogo adecuado con el organismo, por ejemplo,-es bien importante- alguna vez yo me encuentro a una persona que tiene una colagenosis muy severa, en la que todo ha fracasado, en la que lo mismo que yo hice fracasé, esos para mí son los grandes maestros, cuando yo fracaso con un paciente, lo cuido mucho, no huyo de él, sino que lo cuido mucho y estoy dispuesto a fracasar diez mil veces, pero yo digo: aquí hay algo nuevo por conocer; cuando veo a  esta paciente me encuentro algo muy especial y es que no es su historia física, sino su historia emocional que es una historia emocional desgarradora y me digo Dios mío yo que voy a hacer con esta historia emocional, con una catástrofe de vida de tal dimensión que ha desestructurado la matriz celular, aquí hay un patrón de desorden en el plano del agua de la vida, del líquido extracelular, de lo que soporta las células que viene de un patrón de desorden en el agua a nivel emocional, un desorden en el plano astral, pero ¿Cómo puedo abordar ese desorden? Se me ocurre una cosa en ese momento (que es hijo de la necesidad de darle una respuesta), poner delante sus problemas y captar con el pulso la información, a través de una estructura que es de microtúbulos o nanotúbulos, para poder programar el agua o el portador de la información, con esa información de sus propios traumas y, tomando el pulso, lo voy buscando a través del campo neuronal y voy encontrando puntos de resonancia específica en el campo neuronal, por fuera de la cabeza, que corresponden a cada uno de los eventos vividos, capto esa información, la doy como una autovacuna y esta mujer hace una respuesta espectacular. Ahora yo lo analizo, ¿De dónde surge esta primera observación? En primer lugar, de la necesidad de responder a una paciente, que no se puede mejorar, que está sufriendo; en segundo lugar, de la necesidad de traducir todo lo emocional en términos del procesamiento en el campo emocional, es decir, como el plexo solar, el corazón y la cabeza están conectados; en tercer lugar, en la necesidad de ver como todos su programas de información no son esotéricos, ni están por allá en la estratosfera, sino que están afectando circuitos neuronales, neuropéptidos y neurotransmisores y, en último lugar, también otra necesidad que es cómo traducir toda esa complejidad de esa superingenieria genética de producción de neurotransmisores, neuropéptidos, factores de crecimiento, conexiones neuronales con circuitos neuronales de una manera muy simple en el biocampo y captar esa información.

Eso es una locura, pero funciona y funciona espectacularmente bien, tan bien que no solo se mejora la artritis, sino aún las deformidades a nivel anatómico.

-JJL: ¿Qué te hace escoger esa vía de representación, esa pantalla del cuero cabelludo frente a otras posibilidades, casi infinitas, que tendrías en el organismo, una somatotopía periférica, el plexo solar, los centros de comando inmunológico…?

-JC:  Cuando yo hice esto, automáticamente surge un conocimiento, que ese es un conocimiento…

-JJL: ¿Intuitivo?

-JC:  No, no es intuitivo, nuevamente es el hilo conductor. Veinte años antes frente a una circunstancia desesperada en un niño con estatus epiléptico, al que le ponen anestesia general y después de la anestesia general vuelve a caer en el estatus, es decir un cerebro que se está lesionando -dos campesinos con hambre que están ahí angustiados viendo morirse a su hijo-, en ese momento yo tuve un impulso y es que tomé agua y mentalmente programé el agua con la información que salía de su cabeza, cualquiera que ella fuera esa información que estaba creando un patrón de desorden y le di unas góticas de esa agua y funcionó como el mejor antiepiléptico que yo haya conocido siempre, porque inmediatamente paró el estatus epiléptico, pero no solamente lo para, sino que veinte años después este hombre no tiene ninguna lesión cerebral, no se repiten ni los ataques epilépticos, entonces yo sé que es posible captar un patrón de organización de información del campo neuronal, activar el agua con ese patrón de organización de la información, pero en este momento, muchos años después ya hemos seguido investigando el campo neuronal, como las emociones están en la amígdala, el hipocampo, como los chacras se representan a nivel del sistema nervioso central y ya tenemos las bases que después fueron constituyendo todos los arquetipos de la neurosintergia que enseñamos hoy.  Entonces, con esta señora, con ese punto de partida, no parte del azar, parte de una experiencia y una experiencia que a su vez es hija de la necesidad, de la conexión solidaria desde el alma para resolver algo que no tiene solución posible en la medicina clásica.

-JJL: ¿En el niño con el estatus epiléptico fue intuitivo?

-JC:  Bueno, fue intuitivo, pero que expande el corazón y te genera una conexión superior para dar automáticamente, en el instante, la respuesta integral, tal vez la única que el otro necesita para poder salir adelante.  Para mí, si es importante metodológicamente porque yo le digo a la gente: si no te juegas la vida en cada instante, si no te juegas el pellejo, si no te dices este paciente es una oportunidad única y total e irrepetible, imagínate que el otro sea como un cometa que visita el planeta y te fecunda, pero que no tiene sino unos segundos para asistir a esa interacción recíproca en la que tú vas a aprender, pero vas a dar aprendiendo lo mejor de ti, es decir, vas a enseñar aprendiendo, porque es que hacer la terapia es enseñar y uno aprende enseñando. Cuando das lo mejor de ti, en ese momento, por reciprocidad aprendes lo mejor que necesitas para todos los pacientes. Eso quiere decir, yo me he dado cuenta de eso, que en la interacción terapéutica tú no aprendes en el sentido intelectual, sino que todos los pacientes con sus eventos, sus historias, los éxitos, los fracasos, se quedan grabados en tu aura, en tu campo energético, en tus átomos y eso lo llevas siempre contigo y llegado el momento de interacción con el paciente, ¿qué es lo que tú tienes? Tienes todas esas historias, todas esas memorias, pero están vivas y en presente y cuando hay amor qué ocurre, que se selecciona la quintaesencia de toda esa experiencia y tú puedes emplear lo mejor de tu experiencia en el momento y en ese instante surge cómo lo que es tu experiencia, tu vivencia, tu intelecto asciende a la intuición y eso mezclado allí con lo nuevo forma un nuevo holograma y genera una nueva respuesta, tú te sumerges en un vórtice caótico y en ese vórtice caótico están los gérmenes ordenantes de lo mejor de tu aprendizaje y desde ahí asciendes a una nueva dimensión que es la dimensión intuitiva que te da acceso a esa totalidad, entonces para mí es muy simple: ¡juégate la vida, juégate el pellejo, te das entero, te entregas¡ y, además, haces de cuenta que esto también es la última vez y cuando es la primera y la última vez, es una oportunidad única y cuando es única, ahí pones lo mejor de ti, lo mejor de tu energía.

-JJL: Volvemos a la sed, volvemos a la pasión, a la entrega del instante y volvemos también al aspecto evolutivo de la metodología.  Evolutivo, adaptativo inicialmente, ahora evolutivo y sintético porque es capaz de sintetizar las memorias de todas las experiencias humanas, terapéuticas, a los fracasos, a los aprendizajes a los que en esa historia se ha expuesto, pero la pregunta que surge en este momento es ¿Puedes por un acto de decisión, por un acto de voluntad tomar de esa manera el instante? ¿Cómo puedes garantizar que esa conmoción, que esa solidaridad profunda, que esa empatía con la necesidad íntima del paciente y su familia, en última instancia del instante no sea un movimiento emocional, sensiblero como aquellos de los que hablabas ahora?

-JC:  Si, existen varias cosas. Primero, en ese sentimiento de urgencia hay claridad, una total claridad que no viene de tu recuerdo, ni de tus memorias, hay una experiencia de seguridad. En segundo lugar, hay una no expectativa, hay una plena fluidez, digamos hay un sentimiento de levedad, no es un esfuerzo, no es una urgencia que te duela en ese sentido, es una urgencia que es una emergencia, en la que sin estrés emerges a una nueva dimensión. En tercer lugar, ¿cómo lo sabes?, lo sabes con el resultado y con los resultados que se repiten, yo me digo solamente los resultados son la prueba contundente, yo no creo sino en lo que resulta, yo no creo sino en los hechos y yo no creo en teorías, entonces, los hechos te retroalimentan y los hechos son la prueba de si ibas en la dirección correcta, yo muchas veces me sorprendí en la dirección incorrecta y lo reconocí y supe que había una exaltación astral, una exaltación emocional o un exceso de ganas de curar y cuando metes el deseo, las ganas, el ego, el ruido, la personalidad y cuando hay necesidad de demostrarte a ti o demostrarle a los demás o a los alumnos las cosas, en ese momento no funcionas porque en ese momento estás separado de ti, en ese momento no es el corazón el que puede emerger, sino que es el plexo solar el que te desciende y el que te aterriza la memoria de la expectativa.

-JJL: ¿Cómo le ayudas a alguien que está desarrollando esta capacidad de observación y de acción a descubrir esas trampas de la emocionalidad, a descubrir esas trampas del deseo, a propiciar más y más esos estados de conexión que van más allá de esos deseos y de esas ganas?

-JC:  No, la autoevaluación permanente, en torno no a una introspección, sino en torno a los resultados.  Yo digo que la efectividad es la medida de la espiritualidad, una espiritualidad que no es efectiva, no es espiritual, no sirve para nada y lo mismo que la medida de la conciencia es la efectividad, la medida de la calidad de tu atención o de la plenitud de tu conciencia es tu efectividad, es decir, que aquí hay que meter los dedos en la llaga, yo no creo sino en  los resultados, que lo demás es simplemente fe, pero no basta con tener fe, no basta con tener esperanza y tener confianza, sino que es necesario plasmar esto en los hechos, en la vida concreta, en los resultados. Así que yo digo: “Por sus obras los conoceréis”, no basta con que me miren o que se inspiren o que aprendan o que estudien…

-JJL:  Que lloren conmigo

-JC:  Que lloren conmigo, es necesario que se sometan a una prueba permanente y esa prueba permanente implica que, si obtienes un resultado, eso no garantiza nada, cada vez te tienes que jugar la vida por el resultado, tienes que estar presente.  Lo otro es que nosotros tenemos una dimensión explicativa y aplicativa, pero lo que da valora lo que haces es tu propia vida, es que tú te impliques, para mí lo más importante es la implicación, así que el valor de todo esto es el valor del ser humano que lo hace. Normalmente el ser humano que lo hace va a observar por un microscopio, pero si no se ocupa de limpiar el lente permanentemente, lo que va a ver es un mundo de confusiones y de sombras y si va a utilizar la música es lo mismo, es que uno esté trabajando permanentemente con su instrumento para que el instrumento de la personalidad sea transparente y sea fiable, nuevamente es la autovigilancia y el escepticismo, yo soy un escéptico a morir, es decir, yo no creo en nada hasta que no me lo coma, hasta que no lo saboree, hasta que no lo disfrute, hasta que no lo plasme en la realidad, en el resultado.  Entonces, yo le recomiendo a la gente un sano escepticismo, un cuestionamiento permanente, un ir más allá del creyente y del seguidismo, un descubrirse la trampa del ego permanentemente, un saber cuándo es que pretendemos figurar, cuándo pretendemos demostrar o cuando no pretendemos nada porque simplemente somos, es ese ser tú, pero también la sistematización, un revisar permanentemente tu historia, las historias clínicas, tu proceso, pero no como algo que ya tienes congelado, sino a la luz renovadora del presente, porque cada vez que desde el presente puedes mirar lo conseguido vas a ver dimensiones nuevas de lo conseguido y lo conseguido se renueva, así que el pasado no ha pasado, se está plasmando permanentemente en presente, pero también la capacidad de revisar las metas o los propósitos y no de ir cambiando las metas y los propósitos, sino la manera de alcanzarlos sabiendo que en parte ya están contenidos en el presente…

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JORGE CARVAJAL

El Dr. Jorge Carvajal es médico cirujano de la Universidad de Antioquia (Colombia). Escritor, docente, investigador, con cuarenta años de práctica clínica dirigidas a la integración de diferentes sistemas médicos. Creador de la Sintergética y Manos para sanar. Es presidente honorífico de la Asociación Internacional de Sintergética (A.I.S.).

DR. JUAN JOSÉ LOPERA

Médico, Universidad CES 1987.  Comenzó su formación y participación activa en la Sintergética desde el comienzo de sus estudios universitarios al lado del Dr. Jorge Carvajal.

Diplomado en Gestión Clínica y Organicional del Estrés (Institute of Heartmath).

Docente titular en Sintergética (AIS).

Máster en Programación Neurolingüística (Richard Bandler, Global NLP), en Coaching de vida, ejecutivo y emocional (Global NLP), así como en Coaching Sistémico (Talent Managment).

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