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SINTERGÉTICA. UNA REVOLUCIÓN EN LA CONCEPCIÓN DE LA SALUD Y LA ENFERMEDAD – PARTE I

En Medicina, la ciencia moderna toma la forma de lo que se estudia actualmente en las escuelas de medicina, conocido como Medicina occidental o alopática.

Para lograr este desarrollo cartesiano de la ciencia, fue necesario colocar el énfasis en el cerebro izquierdo, que es el racional, el que se maneja en acciones secuenciales y lineales, el deduccionista, el que por definición, por ontogenia y por filogenia, no tiene la posibilidad de hacer el holos, de desarrollar lo intuitivo. 

Sin embargo, desde la embriogénesis, el cerebro izquierdo se desarrolla después del cerebro derecho, que se adelanta en su desarrollo morfogenético y madurativo, mientras que el cerebro izquierdo comienza a aparecer en la historia personal del ser humano, recién alrededor de los 5 a 6 años de edad. 

El auge del cerebro izquierdo permitió un enorme desarrollo en términos de investigación, estudio y aportes a las especialidades y subespecialidades médicas, que se tradujo en una disminución dramática de las cifras de morbimortalidad y en un gran acopio de información sobre prevención, etiología y patogenia de las enfermedades.

Por lo tanto, lo que se ha ganado con el aporte alopático es extraordinario y la idea es mantenerlo y fomentarlo, pero colocarlo en un contexto distinto.

Al no incorporar al sujeto como variable dentro de las relaciones familiares o de la relación médico­paciente, los análisis sólo serán un juego de laboratorio artificial. “Una ciencia sin sujeto es una ciencia sin objeto”.

Es necesario, por lo tanto, recuperar el subjetivismo. Un hecho objetivo es el elemento externo, pero todo pasa por la percepción personal, que va a modificar y a ser modificada por la incorporación de ese elemento. Actualmente está claro, incluso académicamente, que lo objetivo es una entelequia, porque cuando el ser humano observa los procesos, interfiere sobre ellos.

La medicina científica deposita la recuperación de la salud en manos de los profesionales de la salud. Es decir, la persona es un objeto que deposita sus pesares, dificultades y enfermedades en el médico, que queda a cargo del proceso de recuperación, en el cual el paciente no participa. Esto tiene varias ventajas para los médicos, pero deja fuera al protagonista principal y verdadero dueño de este proceso, que es el paciente y su familia.

Por otro lado, la visión del médico puede hacerle perder de vista la idea básica de que el verdadero dueño del proceso es el paciente y que el principal rol del médico es ayudarlo a hacerse cargo. 

La idea es recuperar la participación del paciente en su proceso, porque en nuestra concepción el que se enfermó fue el paciente o su grupo familiar, o su contexto; por lo tanto, la enfermedad también se entiende como una estrategia evolutiva para que esa persona, esa familia o ese contexto aprendan algo, lo que sólo se puede lograr si el proceso se desarrolla en forma participativa por parte de los pacientes.

El espíritu genuinamente científico se caracteriza por mantenerse abierto a conocer e investigar, y lo contrario lo lleva a transformarse en lo mismo que rechaza, es decir, en un dogma. 

Es frecuente que cuando el paciente, además de su dolor, comienza a hablar de los problemas que tiene en su hogar, se le responda que eso no nos compete, porque nuestro enfoque consiste en separar materia, espíritu y mente. Por lo tanto, nos restringimos a una determinada área o a una línea de investigación o de terapia, que puede ser muy hermosa, pero reduce notablemente nuestra capacidad para aproximarnos al paciente y nuestras posibilidades terapéuticas.

La ausencia de la visión holística, en su grado máximo, llega al extremo de que el médico se preocupe de un solo órgano, pero con esa visión, muchas veces ese órgano, que se percibe como un iceberg, es el que está menos relacionado con la patogenia subyacente más profunda. El paciente puede estar realmente enfermo el hígado, pero hay otras líneas detrás de este órgano y puede que ésta ni siquiera sea la más importante.

La tecnificación no sólo absorbe cuantiosos recursos económicos, sino que además se impone sobre nosotros y nos dirige, porque hacemos lo que dicen los exámenes y los aparatos, lo que también nos reduce a una posición más contemplativa.

Todo esto hace que se desarrolle insatisfacción en los pacientes y en los equipos de salud. El hecho de ver al sujeto como un objeto que, como tal, no participa en lo que le atañe, hace que se creen barreras de desconfianza entre el médico y el paciente. Por eso, el contexto en que se ejerce la medicina es lo más importante.

La visión científica del mundo, que predomina en el mundo occidental desde fines del siglo XX, fue impulsada por grandes figuras, como Einstein, con la relatividad, las teorías cuánticas y todos los demás avances en el mundo de la física que, aunque nos parezcan ajenos, están muy relacionado con lo que sucede en todas las áreas (y en particular en la Medicina), las que constituyen una red relacional muy integrada.

La medicina alternativa también fue impulsada por grandes figuras:

  • Samuel Hahnemann desarrolló la homeopatía, pero lo más importante fue el cambio de visión, desde lo antagonista a lo símil.
  • Rudolph Steiner aportó la antroposofía.
  • La línea de estos grandes hombres estuvo muy influida por Goethe, que además de filósofo fue un gran científico y se dedicó mucho a la botánica.
  • Edward Bach aportó los conceptos de la terapia floral.
  • El mentor de la así denominada Propuesta Sintergética fue el Dr. Carvajal, es decir, esta visión de la medicina nació en Latinoamérica.

La propuesta de la Sintergética, que se está desarrollando con fuerza en el mundo, sobre todo en Latinoamérica y en Europa, propone dejar de lado las separaciones entre materia y espíritu, entre ambos hemisferios, entre el mundo de las ideas y el mundo de la mente superior, simbolizado por el hemisferio derecho… (Estate atento de la próxima entrega en www.sintergetica.org)

Autor: Dr. Claudio Méndez

Dr. Claudio Méndez B. (Chile). Médico cirujano Universidad de Chile, Médico Pediatra de la Universidad de Chile. Terapeuta Sintergético formado en Viavida Colombia. Neurofacilitador y docente en Neuroestrategias y A.O.N.C. Colombia, Fundación Transpersonal. Terapeuta Floral, Escuela Eduardo Bach, Chile. Publicación de trabajos de investigación en revistas nacionales y extranjeras. Conferencista Internacional (Argentina, Perú Ecuador, Colombia, Venezuela, México. Colombia, España, Etiopía). Cargos públicos desarrollados: Jefe Servicio Pediatría Hospital Dr. Juan Noé Crevani. Jefe del programa Infantil y Adolescente S. Salud XV. Director Hospital Arica. Director Servicio Salud XV. Acreditador Hospitales O.P S. programa I.I.H., Presidente Colegio Médico A.G. XV. Encargado Plan Nacional de Formación en Sintergética, Ministerio de Salud. Presidente de Fundación Pindal en Chile.

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