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SEGUNDA ENTREGA ENTREVISTA REALIZADA AL DR. JORGE CARVAJAL, POR EL DR. JUAN JOSÉ LOPERA (PRESIDENTE DE LA A.I.S.)

 

Semanas más tarde, PARTIMOS hacia la Argentina para iniciar una Caravana de sanación.  Entonces SE ME OCURRIO la idea de UNA ENTREVISTA INTERMITENTE. PENSE EN APROVECHAR EL TIEMPO TRANSCURRIDO EN LOS largos viajes en autobús. SI EL ME LO PERMITIA PODRIA IR haciéndole MIS preguntas y grabando sus respuestas Y, DE ESTE MODO IRIA ENCONTRANDO claridades, PUNTOS DE APOYO QUE AL FINAL ME PERMITIRIAN UNA COMPRESION MAS AMPLIA SOBRE SU MANERA DE MIRAR EL MUNDO Y DE RELACIONARSE CON LAS PREGUNTAS CON LAS QUE TRATA DE DESCIFRAR EL MISTERIO DE LA VIDA.  En última instancia, ESA ESCUCHA ATENTA Y MINUCIOSA ME DARIA LA OPORTUNIDAD DE SINTETIZAR LO QUE EN EL YA ES SINTESIS Y DE COMPARTIRLO CON TODOS LOS COMPANEROS DE VIAJE EN ESTE CAMINO DE LA SINTERGETICA.

LO QUE RESUMO EN esta entrega de entrevistas es el resultado de esas conversaciones.  Tiene correcciones de estilo respetuosas que buscan darle claridad y concatenación A LAS VARIAS DISQUISICIONES Y CIRCUNLOQUIOS GENERADOS EN TODA CONVERSACION ABIERTA Y EPSONTANEA Y QUE A VECES PROVOCAN LA PERDIDA DEL hilo conductor EN LAS TEMÁTICAS TRATADAS.   

El objetivo fundamental es EL DE APORTAR herramientas prácticas, DE SUGERIR CONCEPTOS CLAROS QUE NOS CONDUZCAN A DESARROLLAR UNA metodología concreta que NOS PERMITA entrenar la observación y el análisis y desarrollar ASI habilidades de percepción sistemática dentro de un paradigma sistémico, inclusivo, multicausal, capaz de revolucionar y aportar decididamente a la expansión de la ciencia, a la expansión de la consciencia.  Nos ayudará a convertirnos en sembradores y cuidadores de este LEGADO DE conocimiento QUE EL SIGUE ALIMENTANDO Y COMPARTIENDO GENEROSAMENTE y NOS INVITA A COMPROMETERNOS UNA VEZ MAS CON EL DESARROLLO Y PROYECION DEL MISMO, EN ESE CONTINUO PROPOSITO DE servir a la humanidad.

 

-JJL: ¿Cuál crees desde el fondo de tu corazón que es la relevancia que tiene comprender la metodología de investigación, de observación y análisis desde la cual se ha desarrollado la Sintergética como propuesta integradora de saberes?

-JC: La relevancia es muy simple, es la posibilidad de aprender a leer el símbolo humano y la manera en la que se inscriben y expresan las leyes de la consciencia, de la información y de la energía.  

Se parte desde el hacer.  No es que se parta desde una idea metodológica o de un molde preestablecido en el que se basen las cosas, sino que la misma corriente va generando el mapa en el que esto se ha ido integrando y se ha ido desarrollando.  O sea que se parte desde el punto cero. O desde menos de cero. Sin ningún condicionamiento. En el camino se van nivelando las cargas. Esto quiere decir que en el discurrir había ya un mapa. Pero ese mapa no se podía desplegar o revelar si no hubiera habido un hacer o una acción desde el ser que nos permitiera implicarnos.  Y desde ese implicarnos fueron surgiendo una serie de claridades. Claridades más vivenciales que lógicas o intelectuales. Quiere decir que todo este conocimiento no fue una superestructura que se vislumbró, se visualizó y descendió para imponerse a los contenidos, a una infraestructura, al mapa de lectura, sino que es un descubrir que en esa infraestructura ya estaba precipitada una superestructura metodológica en la que no había un método ajeno a nosotros, sino que nosotros fuimos el método y nos convertimos en el método y el método fue cobrando vida.

Lo otro es que la metodología totalmente plástica, elástica, adaptativa, de una flexibilidad tal que de pronto se pierde la idea de un método como un mapa y se encuentra la idea de un mapa como algo multidimensional, adaptativo, que puede cambiar.  Es como una topología, una geometría elástica en la que los ángulos de observación, los puntos de vista van cambiando en función de aquello que uno está observando y, obviamente, en función del observador.

Tal vez, lo que yo destaco de todo esto es, ¿cómo lo observado está creando continuamente al observador?  Eso es tal vez lo que no conocíamos. Frecuentemente decimos que el observador crea lo observado y aquí, es lo observado según la perspectiva, lo que va exigiendo que el observador cambie su lugar de observación y vaya ganando puntos de vista de tal manera que se convierte en la superposición de múltiples puntos de vista que son complementarios, que van ampliando el campo de observación como el zoom con el cual uno puede observar diferentes planos del paisaje de todo lo que se está haciendo.

-JJL: Es claro que se trata de una metodología adaptativa.  En ese postulado que afirma que lo observado crea al observador, ¿podríamos de manera indirecta inferir que cierto nivel de madurez, de capacidad de síntesis de la misma manifestación de la consciencia en el mundo como testigo activo de las manifestaciones energéticas genera ella misma a los observadores capaces de reconocerla y de convertirla en una tecnología apropiada?

-JC: Yo creo que en la medida en la que uno observa múltiples campos de observación, uno va adquiriendo una memoria.  De la misma manera en la que el agua va adquiriendo una memoria de los lugares por los que pasa, se va impregnando de esa información y se va generando un holograma, de esa misma manera, múltiples campos de observación, experimentados intensamente desde la vivencia, desde la experiencia, van generando en el propio campo del observador un holograma que le permite una visión más integral, más amplia.  

Es decir que el observador mismo, a través de la experiencia, en la medida en que superpone múltiples campos de observación y puntos de vista, va generando una dimensión de observación y experiencia entretejida y compleja que le permite ver el mundo desde una perspectiva muy amplia y a la vez muy estrecha porque sabe que en ese microcosmos que observa, está contenida y condensada la perspectiva amplia que él ya conoce.  

Ese es un método elástico que te permite partir de la experiencia, del movimiento, de la vivencia e incorporarla no sólo intelectualmente sino, energéticamente, emocionalmente, vivencialmente para que, desde múltiples estados de referencia o estados vibracionales tú puedas tener, además de una visión, una percepción y un sentimiento total de la integridad de todos esos subsistemas y eso implica, ya como rasgo metodológico, que uno termina descubriendo a posteriori.  

-JJL: Uno descubre el camino al haberlo andado, mirando hacia atrás.  Pero, pensando en muchas personas que a través de este relato pudieran eventualmente aprender a desarrollar esa capacidad de observación y de síntesis, así, mirando a posteriori, sabiendo que para ti ha sido una metodología elástica, adaptativa, que se ha revelado casi a la par con el conocimiento que revela, ¿cuáles serían esos puntos clave que recomendarías, esos puntos clave que le dirías a alguien que estuviera apenas comenzando a observar esa realidad, a desarrollar ese método de observación, que tuviera en cuenta para darle solidez, para generar, para elevar esa torre de observación que le permite a la vez mirar desde un punto privilegiado que abarca todo el campo y a la vez integrarse profundamente con esa realidad  que observa y experimenta y poder encontrar esos principios que tú has ido encontrando en ese proceso de observación?

-JC: En primer lugar, que aprenda a percibir que el punto de llegada está ya presente en el punto de partida.  Que ellos no están disociados. Percibir que el futuro puede ser presente y eventualmente es el atractor caótico que está determinando el presente.  Que el futuro no es algo que va a venir, el porvenir, sino que es algo que ya está implícito en el presente. Que tu misión es simplemente desplegarlo.

Percibir algo muy importante:  Que lo diametralmente opuesto es, en realidad, complementario.  Que la clave está en entrar en el diámetro y pasar por el centro.  Darse cuenta de que ese centro no es un sitio por el que simplemente tú vas a pasar, sino que se trata del punto de síntesis, el punto que ya tu eres, entonces, aprender a tomar lo que es aparentemente opuesto y ver al mismo tiempo su polaridad y su complementariedad desde el centro que tú eres.  Y cuando puedes entrar en ese punto en el que se cruzan todas las dimensiones, en el que no hay arriba ni abajo, ni izquierda ni derecha, ni adelante ni atrás, ni pasado ni futuro, entonces te encuentras en esa dimensión existencial. Esa dimensión que no sólo es del pensamiento, que es una dimensión en la que todos los vectores y todas las dimensiones se cruzan.  Desde ese lugar asumes la posibilidad de tener una visión verdaderamente multidimensional en la que abarcas todas las dimensiones simultáneamente en una sola dimensión, pero, esa dimensión eres tú. Esa dimensión es tu consciencia del presente, de tu presencia.

-JJL: Estás al mismo tiempo en el centro y en la periferia de una esfera sistémica experimentando la síntesis de la esencia, el despliegue del contexto y la singularidad de la experiencia particular.  

-JC: Sí, y desde ese lugar de observación se acaba el afán por llegar.  Desaparece la prisa, la ansiedad. No tienes que llegar a ninguna parte.  Cuando estás allí, entras en la neguentropía del comienzo. Allí, en ese lugar de observación, sabes que siempre estás comenzando, que cuando tú estás dando ese primer paso, ya estás escogiendo o decidiendo en plena libertad (porque la vida es decisiva), un rumbo.  Pero, la paradoja consiste en que cuando eliges un rumbo, no sólo no te separas de todos los otros rumbos, sino que, si lo eliges desde el centro, en plena consciencia, te pones en contacto con todos los otros rumbos, con todos los otros caminos. Ese camino que se elige en plena consciencia, es todos los caminos.  Este paso son todos los pasos, este momento es la eternidad.

-JJL: Te vuelves realmente sensible al movimiento transversal de la consciencia y a sus diferentes planos de manifestación.

-JC: Sí.  Si se pudiera tener ese tipo de vivencia, de experiencia, entonces, se acabaría la idea del movimiento y de la velocidad. Entonces, en la dimensión de la quietud que es la máxima velocidad, desde un punto de vista omniabarcante, en el que tú no buscas el universo, sino que lo reconoces desde adentro porque está en ti, ese movimiento de observación participativa se convierte en el arte de conmoverse y asombrarse.   Se convierte en un movimiento infinito que parte del asombro desde la inocencia de un no saber que saborea todo lo que conoces una y otra vez, nuevamente, a cada instante. Ese es, para mí, el camino que se aproxima a esa vivencia del conocimiento nuevo.

-JJL: ¿Me autorizarías a decir entonces, haciendo una síntesis de cuanto acabas de expresar, que la base fundamental en la que se apoya ese observador es una actitud meditativa, contemplativa, de un profundo trabajo interior, que parte de reconocer que es a la vez observador, observado y campo de observación y que desde allí se deriva la construcción metodológica?  

-JC: Sí, exactamente.  Yo creo que es eso y lo afirmaría de esta manera: Se trata de encontrar el punto de quietud del movimiento.  Tú puedes estar plenamente quieto a la máxima velocidad. Si estás en el instante, si estás en el momento, profundamente implicado, encuentras el punto de plenitud de la consciencia.  

Es ir a la velocidad de un vehículo que es un vehículo humano, el vehículo de tu pensamiento, el de tus emociones, el de tu cuerpo, el vehículo de tus electrones y alcanzar una velocidad infinita sin moverse.  Eso es sólo posible desde el centro porque allí se cruzan todos los vectores. Eso sólo es posible desde el punto. Yo digo que ese es el agujero negro de la consciencia que es la atención.

Entonces, si lo fuéramos a definir de otra manera, encontraríamos que todo esto es muy simple, que simplemente se trata de estar atento.

Esa es la base:  Estar atento desde un punto de integración en el centro del ser que se sabe a la vez centro, periferia y relación transversal.  Perfecto. Podemos decir que ese es el contexto de sensibilidad que enmarca la observación y la actitud del observador.

Ahora bien, tenemos muchos tipos de sensibilidades diferentes.  Tenemos la sensibilidad del maestro zen, tenemos la sensibilidad del samadhi shivaíta, la del enamorado, la del niño juguetón que observa y siente pero que no elabora, la sensibilidad abierta al misterio de San Juan de la Cruz, la sensibilidad entrenada del científico y todas son diferentes en su manera de percibir y elaborar.  

-JJL: ¿Cuál es el proceso de desarrollo de esa sensibilidad que fue mística y contemplativa (percepción simultánea del centro y la periferia y los niveles de interacción), y que posteriormente pudo extraer los conocimientos básicos, los patrones de comportamiento, las leyes del sistema y convertirlas en herramientas prácticas y aplicables, en este caso, médicas?

-JC: Yo creo que la clave estriba en la claridad.  Así de simple. Avanzar de la sensibilidad a la claridad.  Para mí la sensibilidad no es otra cosa que encender un fuego interior en el que tú te transmutas y te transformas para integrarte al mundo.  Para no separarte de él, para ser sensible al mundo. Posteriormente, se trata de permitir que el fuego ilumine y el fuego ilumina cuando disipa la niebla.  La niebla son tus expectativas, tus programaciones y tus confusiones. Todo eso es la niebla.

Entonces, cuando realmente asumes el mundo ascendiendo el fuego del corazón a la cabeza y pones el intelecto en movimiento, estás realmente generando un cauce para que toda esa sensibilidad, no sea simplemente sensiblería desbordada, para que tenga una dirección, para que tenga un propósito.  Yo digo que es ponerle primero la sangre, pero, la sangre necesita primero un sistema circulatorio, necesita un cuerpo, necesita un cauce, necesita un patrón de referencia a través del cual tú puedas dirigir todo ese potencial. Quiere decir que tienes que pasar de la atención a la intención. Pero la intención tiene que ser una intención no sólo amorosa sino también, llena de comprensión, una intención también llena de intelecto.  

Para mí es muy sencillo:  es descubrir algo que ya existe, es descubrir el plan de la vida y eso ya está precipitado en todas las dimensiones.  Pero, la pregunta clave es: ¿cómo descubres el plan de la vida, la voluntad, el propósito del sistema? Es muy simple, cuando tu unes el cauce del amor al cauce de la inteligencia, creas una alquimia que permite que automáticamente la voluntad o el propósito se revelen.  Entonces podemos decir que uno no tiene que hacer un acto de voluntad, es tener la intención, es tener las manos firmes en el timón, darles a las corrientes turbulentas de la vida la correcta dirección para que las velas apunten en función del propósito. Pero como ese propósito normalmente tu no lo conoces, a lo mejor no tienes acceso a él, lo vas descubriendo en la medida en la que tengas la fuerza del amor y la fusión de la inteligencia.  Las dos cosas. Ambas deben reunirse.

Entonces para mi es tanto cabeza como corazón, tanto amor como inteligencia, y es muy importante que, a pesar de que este sea un mundo de analogías, un mundo sistémico y de isomorfismos, tu no pierdas la razón.  Es muy fácil. En torno a una gran sensibilidad, el gran peligro es perder la razón y hacer que el amor, en lugar de ser una corriente constructiva, que restaure la integridad del sistema en virtud de un proceso de atracción magnética, se convierta en una corriente que te disperse, que te enloquezca, que te lleve a un mundo involutivo, prerracional, de sensiblerías, que no conduce a ninguna parte.  

Eso significa que el observador tiene que ser un observador sensible, honesto.  Ese es el primer requisito, pero, en segundo lugar, debe permanecer vigilante, debe permanecer totalmente vigilante porque cuando mantiene la vigilancia, mantiene el cauce, mantiene la integridad, mantiene la dirección ordenante del intelecto.  Yo digo que lo primero es como un gran dique, una gran presa. Esa gran presa equivale al potencial infinito de la sensibilidad que te da el amor, que te da el saberte parte del universo y el saberte universo. Pero lo segundo, que es bien importante, es saber que, a esa presa, a ese dique, hay que crearle una compuerta que es la atención y hay que crearle un cauce que es la intención para que esa intención mueva las turbinas, la maquinaria del generador que eventualmente va a producir la luz.  Es, en ese momento, en el que se hace la claridad. Es decir, a partir de esa fuerza de la atención y de ese cauce de la intención, surge súbitamente la luz, la ciudad de la vida se ilumina. Surge la claridad.

Es, de hecho, como una represa.  Es exactamente lo mismo. Tenemos un potencial infinito.  Cuando somos conscientes de ese potencial infinito somos sensibles y en ese instante reconocemos y restauramos nuestra autenticidad, nuestra dignidad, nuestro poder.  Pero, no sólo tenemos un potencial infinito. Ese potencial hay que convertirlo en fuerza. Hay que crear, a partir de él, corrientes de energía que se vuelvan fuerza y, todo eso sirve para iluminar la vida y una vida iluminada se da cuando la fuerza del amor, canalizada por la dirección correcta del intelecto, es encauzada en la dirección del plan que te ilumina en tu propia vida.  Pero es que haciéndolo correctamente desde la sensibilidad del corazón y estando vigilante desde la razón, tu permites que se haga luz y se haga claridad en torno del plan.

Ese plan en sí mismo es el método.  Yo no veo otro método posible.

-JJL: El plan es el método y la revelación del método sería, en sí misma, la revelación del plan.

-JC: Claro.

-JJL: Hace un momento dijiste algo que metodológicamente me parece muy importante y se trata de la vigilancia ante las propias distorsiones.  Ese, considero yo, que ha sido uno de los grandes talones de Aquiles de las medicinas complementarias, de las propuestas médicas y científicas no ortodoxas. Que hemos sido demasiado laxos y poco vigilantes y hemos permitido constantemente que nuestras expectativas deformen las observaciones y saltemos a conclusiones apresuradas.  La paradoja del observador implica que el simple hecho de observar un sistema es en sí una distorsión puesto que parte de la elección de un punto particular de observación que genera automáticamente un sesgo ontológico. Por eso considero que es muy importante y que debemos resaltar el hecho de que en el acto meditativo que mencionabas hace poco, se encuentra subyacente una capacidad de observación omniabarcante que está considerando simultáneamente todos los movimientos observables, todos los niveles de interacción.  Es un estado ideal, idealizado, pero posible puesto que la paradoja del observador la resuelve el instante: El presente es el único instante posible como resumen de todos los vectores que lo han producido por el simple hecho de haberse manifestado, ese presente, dentro de la miríada de posibilidades existentes.

Desde ese estado de percepción hay una integración profunda con la dinámica intrínseca del sistema y es más fácil percibir los elementos clave, los puntos de palanca, los patrones de interacción y los eventos significativos. Desde ese punto de observación es muy importante observar al observador y las distorsiones de su propio movimiento de observación puesto que la emoción, el impulso mismo hacia la observación y la determinación de un campo de observación son filtros que alteran en alguna medida el comportamiento del sistema.  ¿Cómo establecer una rutina, si así puedo llamarla, de revisión constante del observador, de sus intenciones, expectativas, aversiones para que la integridad y honestidad de su acto de observar, sean garantizadas? ¿Cómo entrenar al observador para que se dé cuenta de la manera en la que está influyendo en lo que observa?

¿Estamos de acuerdo hasta allí?  

-JC: Totalmente de acuerdo.  

-JJL: Entonces, cuando ese observador ha aprendido a dudar metódicamente y a limpiar de manera constante su lente de observación, ¿Qué le ayuda a identificar, a volverse sensible a los hechos relevantes y significativos, a las leyes, a aquello que estructuralmente, dentro del sistema, le es útil a la razón, a la inteligencia, para convertirse, eventualmente, en conocimiento útil, en tecnología, en acciones concretas capaces de influir adecuada y constructivamente sobre el mundo material?

-JC: Para mí, es simplemente la capacidad de establecer correlaciones distantes.  Una vez que te entrenas a observar un punto y, sincrónicamente, estás observando la realidad particular del punto y la totalidad, la miríada de puntos en los que ese punto está encauzado, los puntos nodales con los que está en resonancia, empiezas a ser capaz de ver simultáneamente el punto y la totalidad.  Tú eres capaz de ver el detalle de la hoja, el de la raíz y el del árbol como totalidad y particularidad sin perder la emoción del bosque y, esa emoción del bosque, esa sensación de conmoverse o asombrarse con el bosque, es lo que te impide perderte.

Paradójicamente es la emoción lo que te impide perderte si esa emoción asciende del mundo del deseo, del apego, del plexo solar, desde la simple sensibilidad a esa capacidad de responder, a esa responsabilidad que te permite ascender del mundo de los pulsos o los impulsos al mundo de los ideales.  El mundo de los ideales es el mundo de las ideas que se iluminan desde ese fuego ardiente del astral que asciende más allá del plexo solar al corazón, al intelecto, a la intuición.

Entonces, surge algo maravilloso y es que en ese momento es la emoción la que alimenta la intuición, es la emoción la que alimenta la creatividad y sin ese moverse y conmoverse frente a la belleza del orden, tú no puedes captar el orden.  Es que uno capta el orden desde la percepción de la belleza de un orden que comienza a emerger al interior cuando la emoción fecunda la razón porque la emoción, puede desbordar la razón y nos hace alejar del cauce, pero, también puede ser la fuerza motriz que impulsa a la razón por ese cauce que nos permite la percepción de la totalidad.  

-JJL: ¿Sería como el asombro emocionado que produce el éxtasis en la cima de la contemplación?  ¿El éxtasis producido por la percepción de la belleza, no como un fenómeno estético sino como la emergencia misma de la armonía implícita en el orden, como principio platónico de la belleza?  Me pregunto si desde esa percepción de algo que está fuera de ti pero que con la intensidad y la emoción con la que te implicas lo conviertes propio y lo incluyes en tus fronteras de ser saliendo, precisamente, de los límites del ego.  La palabra éxtasis, etimológicamente significa salir de sí. Entonces, esa percepción implicada y maravillada genera una fuerza motriz que te saca de esas fronteras en un movimiento que, además de generar un gozo profundo, genera una percepción más integral y completa, a la que se revelan los principios y las leyes básicas de las que estamos hablando… Ese salir de sí mismo, ese éxtasis, entonces no es solo salir hacia el objeto de observación, es salir hacia el mundo de las ideas puras y del orden implícito, de los patrones que sostienen el universo.

-JC: Para mí, paradójicamente es gráficamente, vivencialmente, entrar en sí mismo.  

-JJL: Por supuesto, pero en un sí mismo mayor y para lograrlo, hay que ser capaces de salir del sí mismo determinado por las fronteras del ego, de los temores, de las preconcepciones, de los paradigmas.  Es que, en ese mundo limitado por las fronteras del ego, no es posible el verdadero gozo como claramente lo explicaba Krishnamurti. Quizás podríamos decir, modificando un poco, que es un éxtasis de la personalidad.  Que ese movimiento nos saca de las fronteras de la personalidad y nos sitúa en ese privilegiado punto de observación que mencionabas antes y que nos permite ver, sentir, percibir, simultáneamente, el detalle y la esencia, el centro y la periferia.  Ese espacio mayor incluye también a la personalidad, pero su activación misma transforma la personalidad, transforma al ego, le muestra cuál es su verdadero lugar, su verdadera función.

-JC: Sí, claro.  Entremos un momento en la perspectiva de la neurociencia, por ejemplo.  Ese éxtasis es totalmente neurológico. Es una erupción neuronal, un estallido de neurotransmisores.  Es un estado de coherencia en el que aún antes de que tú te hayas dado cuenta del ajá, ya se han generado todo un nuevo tipo de conexiones neuronales que suceden en el instante mismo en el que estás generando nuevas conexiones en el universo, en el que estás revelando, haciendo explícitas conexiones que ya existían en el plan pero que tú estás, con el acto de percibirlas, actualizando, llevando a la manifestación.  Yo podría decir que es como el decaimiento de la función de onda, el colapso de la función de onda. Exactamente, de la misma manera, tu concretas aquello que estaba en un estado implícito totipotencial no solamente en tus sueños, en tu visión, sino que lo concretas en conexiones neuronales casi que imposibles y distantes. En ese instante, pones grupos de neuronas como grupos de galaxias aparentemente no conectadas a resonar entre ellas que empiezan a danzar juntas una vez se vuelven una familia, es decir, una vez responden a un mismo tipo de frecuencias.   

Eso implica también, desde el punto de vista de las frecuencias, que tu accedes a otra dimensión.  Saltas a gama, a delta desde beta o alfa, entre esas gamas de frecuencias y también hacia ventanas de gama mucho mayor, frecuencias más elevadas y por ello, mucho más capaces de portar información, que se encuentran en un estado, en una dimensión mucho más incluyente y que es el estado de emisión gama, que es precisamente el estado del ajá, el estado del éxtasis, que es un estado de continuo descubrimiento pero que, paradójicamente, tu no descubres nada afuera, lo descubres dentro de ti.  Fisiológicamente, de hecho, lo descubres en tu propio cerebro. Eso revela aún más esa mágica realidad por la que podemos decir que el universo es interior.

-JJL: ¿Equivaldría a una representación holográfica de lo que es, simultáneamente adentro y afuera, en coexistencia?

-JC: Claro, absolutamente.  

-JJL: ¿Sería también la manifestación de un ejercicio que está muy cerca de la capacidad sincrética de la mente esquizoide, capaz de realizar correlaciones distantes pero que es ordenada por una razón fuerte, capaz de encauzar esa emoción que en otros casos la desbordaría?

-JC: Claro, esquizoide.  Sería como tener una esquizofrenia que no es disociativa.  Es paradójico porque, si tú no te sales del orden convencional, si no admites permanentemente la posibilidad del absurdo que te sorprende desde la total inocencia desprogramada, no podrías hacer correlaciones nuevas ni distantes.  Es eso. El asunto es estar siempre naciendo. Se trata de estar, siendo conscientes siempre, de que toda sabiduría es el descubrimiento consciente de tu propia ignorancia que te lleva a un estado de búsqueda permanente. Y ese estado de búsqueda permanente se da de una manera muy sencilla.  En este caso, en esta metodología que estamos proponiendo, renuncias a encontrar y precisamente por eso encuentras, encuentras adentro. Es eso.

El problema surge porque cuando a ti te imponen un método para llegar a un lugar determinado, te están restringiendo y limitando.  Están sometiendo a tu verdadera creatividad, te están cuadriculando y te encuentras en el margen estrecho de orillas que te llevan a una falsa comodidad que eventualmente niega tu libertad.

-JJL: ¿Ha habido algún patrón que hayas observado, que tienda a repetirse y que despierte o potencie esa capacidad de leer entre líneas, en los eventos, y que sean los patrones de observación que te han llevado a algunos de los descubrimientos importantes en el proceso de desarrollo y actualización de la Sintergética?  Me refiero a aquellas habilidades de observación y análisis que te permiten encontrar los paquetes de filtros, los protocolos y estructuras terapéuticas supraordenadas que se revelan eficaces en la clínica. Por qué no nos relatas el proceso detallado, concatenado, desde el cual fuiste desarrollando alguno de esos sistemas que se convirtió en protocolo ordenado y utilizable en muchas personas diferentes que presentan síndromes similares.

-JC:  Es muy fácil.  Nosotros trabajamos en el pasado con filtros muy simples.  Aún lo hacemos, por cierto. Filtros de minerales, filtros de tejidos, por ejemplo, cortes de tejidos de alguna zona funcional del cerebro, y a partir de su uso íbamos desarrollando un método secuencial, muy dispendioso.  Por ejemplo, nos poníamos a estudiar la membrana celular y para ello comienzo estudiando el comportamiento de filtros como el del ácido oleico, el del ácido araquidónico, el del fósforo, el de los fosfolípidos de membrana, el de los aminoácidos y así, terminábamos teniendo muchos filtros, mucha información aparentemente desordenada.  En un momento comenzamos a encontrar que cuando teníamos una alteración de la información del calcio también, forzosamente, la encontrábamos con el magnesio. En el momento en el que comenzamos a trabajar ese dipolo. No ya el calcio solo ni el magnesio solo sino el calcio y el magnesio juntos, apareció un tercer elemento, el fósforo. Y cuando empezamos a trabajar con los tres, con el calcio, el fósforo y el magnesio, aparece un cuarto elemento integrado al sistema que es el ácido araquidónico y surge entonces un paquete supra ordenado.  La gran sorpresa para nosotros fue constatar que el organismo no lee ese paquete de filtros como calcio, magnesio y fósforo más ácido araquidónico sino que lo lee de manera sistémica, como una sola realidad, como un solo byte de información y eso comienza a desencadenar una recodificación, un salto hacia los chunkings de información que te permite empaquetar la información con una nueva identidad llena de posibilidades porque cuando empaquetas la información, ya no es la superposición, la acción de muchas informaciones juntas sino una sola información que te acerca a una metodología, a un sistema que no es complicado, que es complejo por ser totalmente entretejido que te lleva a reconocer que el ser humano, el organismo, el campo etérico, no lee preferencialmente particularidades.  Sí las lee, pero es mucho más sensible y más reactivo a las totalidades.

Ese es el punto de partida, reconocer que, si bien las cosas no están separadas, que nada está separado de nada, las cosas se ordenan con una estructura inteligente, no de cualquier manera y esto tiene implicaciones metodológicas porque se trata de ordenar cuál es el primer elemento, cuál es el segundo elemento, cuáles son los elementos intermedios y surgen entonces, una metáfora que es muy útil. Hay que dialogar con la vida y ese diálogo sólo es posible si existe un lenguaje, pero ese lenguaje tiene puntos, comas, puntos aparte, capítulos y la vida es capaz de comprender un libro si está ordenado, de comprender una frase si está ordenada.  Pero nosotros normalmente trabajamos de manera secuencial, no integramos y terminamos haciendo una sopa de letras. En una sopa de letras es muy difícil generar un lenguaje coherente.

Aquí surge una cosa fundamental y es que, aunque sean importantes, no importan tanto los elementos como el orden, como el “cómo”.  No importa tanto lo que haces sino cómo lo haces y si dentro de lo que haces hay una estructura, un patrón de ordenamiento. Entonces, eso, va a ser exitoso.  De la misma manera, retomando muchos elementos de hace 30 o 40 años, supe muchos años después que esos elementos eran una partecita de los elementos nuevos que en este momento estoy encontrando.  Entonces es un proceso similar al de ir armando las piezas de rompecabezas hasta que vislumbras sectores del puzle que tienen una imagen o un patrón de ordenamiento que tú puedes reconocer claramente y entonces tu puedes inferir, predecir el resto del patrón de ordenamiento.  Es decir, en la medida en que vas ordenando las piezas se te va facilitando el proceso.

Esa es la fase inicial.  Luego viene la fase final en la que tú no miras piezas, sino que miras el paisaje total y entonces se facilita el proceso por lo que yo digo que, metodológicamente, la clave de la Sintergética, de lo que hemos hecho es mirar paisajes. Y es que en el paisaje es mucho más fácil darle sentido al detalle, darle sentido al árbol porque el detalle tiene sentido por su correlación con el resto de los elementos de la integridad…

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DR. JORGE CARVAJAL

El Dr. Jorge Carvajal es médico cirujano de la Universidad de Antioquia (Colombia). Escritor, docente, investigador, con cuarenta años de práctica clínica dirigidas a la integración de diferentes sistemas médicos. Creador de la Sintergética y Manos para sanar. Es presidente honorífico de la Asociación Internacional de Sintergética (A.I.S.).

DR. JUAN JOSÉ LOPERA

Médico, Universidad CES 1987.  Comenzó su formación y participación activa en la Sintergética desde el comienzo de sus estudios universitarios al lado del Dr. Jorge Carvajal.

Diplomado en Gestión Clínica y Organicional del Estrés (Institute of Heartmath).

Docente titular en Sintergética (AIS).

Máster en Programación Neurolingüística (Richard Bandler, Global NLP), en Coaching de vida, ejecutivo y emocional (Global NLP), así como en Coaching Sistémico (Talent Managment).

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