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Mi nombre es Rosa María Llorente, soy cirujana, trabajo en un servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo en Madrid y me encargo de la cirugía biliopancreática. Hace ya tiempo que sentí la necesidad de ampliar mis conocimientos ya que la experiencia me hizo vivenciar que, si bien la cirugía es necesaria y muy resolutiva, no es suficiente por si sola para resolver ningún conflicto en la salud.

En esta línea me formé en Medicina Antroposófica y llegué a la Sintergética.

He podido contemplar como en algunos procesos de enfermedad muchos conflictos se cristalizan en lo físico y la cirugía ofrece la catarsis oportuna para su resolución. Así que, en primer lugar, creo necesaria la aceptación de la cirugía en ocasiones, como parte del proceso de la enfermedad y de la curación, ambas polaridades de una misma esencia. En este sentido,  desde la Sintergética podemos hacer el debido acompañamiento, de tal forma que el paciente no viva esta como una mutilación sino como una apertura hacia otro modo de estar.

Cualquier cirugía es una sobrexigencia para el organismo y  produce tanto un estrés orgánico por el acto quirúrgico en si, que activa los procesos de inflamación y de cicatrización, como un estrés emocional del paciente ante esta situación, que, como mínimo, se vive con sensación de vulnerabilidad e incluso de agresión.

Y es en relación a esta sensación de agresión, que puede ser real desde el punto de vista físico, donde se puede trabajar en lo emocional para que el paciente vea ese punto de luz que la cirugía puede aportar en el proceso de su enfermedad, minimizando los miedos y tomando confianza.

En cuanto al estrés orgánico, la Sintergética puede ser la gran respuesta para poner a punto el organismo de cara a la cirugía.

Desde la medicina convencional se está haciendo hincapié en mejorar el estado nutricional como base para unos buenos resultados en cirugías oncológicas y otras grandes cirugías. Teniendo en cuenta una definición básica de la Sintergética como “la terapia del terreno”, nos haremos fácilmente una idea de lo importante que puede ser de cara a una cirugía.

En toda cirugía, de mayor o menor envergadura, se afecta el terreno pero, a su vez, el estado de este incide directamente en el resultado más o menos satisfactorio de dicha cirugía. De esta forma podemos entender que una nutrición adecuada es también aportar un estado energético equilibrado y adecuado.

Antes de una cirugía, el poder evaluar el balance global de energía y detectar y corregir cualquier problema en relación a esta, es de suma importancia. Favorecer su adecuada circulación, tonificar las suprarrenales,conectar los centros y restablecer el equilibrio neurovegetativo nos proporcionará una base energética adecuada sobre la que cualquier cirugía podrá tener unos mejores resultados. Por otro lado, tenemos la posibilidad de detectar una interferencia del tejido medio y corregirla. Así mismo es importante  favorecer y proteger tanto los sistemas de metabolismo como de eliminación que van a ser necesarios de cara a una anestesia y cirugía, el sistema hepático y el renal.

Hemos hablado de estrés orgánico y emocional; el llevar a cabo los protocolos de estrés, activar el  triangulo reticuloendotelial , activar el sistema inmune, siempre será una ayuda para que el organismo afronte mejor la agresión. Por supuesto podremos puntualizar sobre el órgano o aparato donde vaya a ser la cirugía, equilibrando los dipolos y actuando directamente.

Tras la cirugía es importante hacer de nuevo un acompañamiento valorando y equilibrando el nivel energético, el sistema inmune, desinterfiriendo el tejido medio, especialmente en las cicatrices, y tratando el dolor a nivel periférico y central. Sin olvidar nunca la vivencia que ha tenido el paciente y la posibilidad que tenemos de modular las emociones vividas como negativas y que inciden directamente en la salud.

Tras todas estas consideraciones académicas, me gustaría dar un paso más y recordar que lo importante es dar acceso  a una medicina con Alma, una cirugía con Alma… y como creo firmemente que una imagen vale más que mil palabras quiero terminar compartiendo una vivencia que dejó una vívida imagen de luz en mí, con la esperanza de que pueda prender una llama en alguien, en algún lugar.

“En ese día, Eugenia, estuviste presente, incluso dormida…

El día anterior hablé contigo…de sentimientos, no sólo hacia ti, de mis sentimientos en general, de amor sin condiciones ni condicionamientos. Te hablé de ángeles y de demonios…del dolor.

Te leí una carta que no iba dirigida a ti pero hablaba íntegramente de ti…lloramos juntas y me dijiste cuánto me querías, daba igual lo que pasase, todo habría merecido la pena por conocerme…así me regalaste el corazón y el Alma, con tu cariño y tu ofrecimiento…querías ser mi hermana mayor, me sentías tu hermana y para mí fue un honor.

Como buena hermana te preocupaba mi felicidad…yo he estado pendiente de que supieras gestionar la tuya y tu salud y tu Ser interior, de que te sintieras grande…porque lo eres….muy, muy grande.

Y ese día…fue tan diferente, un espectáculo sólo para ti. Tú la protagonista.

Voluntariamente se formo el mejor equipo para operarte, en un día de “no operar”…todo fluía…el espacio abierto para ti, desde el mismo quirófano y desde muy lejos.

Tras las primeras horas, en que teníamos la sensación de poder conseguirlo, en que se avanzaba en la cirugía sin sangrado, sin grandes dificultades…todo cambió de pronto…fue un instante…yo lo sentí…el flujo se cortó…algo se “enrareció” y comenzamos a encontrar nódulos, biopsias que llegaron positivas…

Los dedos apretados sobre las pinzas, un instante de desesperación…no se podía seguir, coloqué tus vísceras con devoción, dentro de tu pequeño abdomen…acaricié tu bazo mientras pensaba “te quiero mucho”. Nunca pensé en acariciar el bazo a nadie.

Otro momento, comenzaba un nuevo capítulo, en un escenario diferente.

No lo entendí en ese momento, pero era el comienzo de una etapa en la que poner en práctica una gran lección, la del acompañamiento sin condiciones, allá donde cada quien vaya en el transcurso de su proceso personal.

Tu alma se elevó y yo recibo tu regalo como lo que es, Luz y Amor…Gracias, no puedo decir otra cosa, no siento otra cosa…gratitud por  la oportunidad que me das de sentir un punto de transcendencia y una incalculable sensación de Amor dado y recibido”.

Autora: Rosa Llorente

Rosa Mª Llorente Lázaro es Licenciada en Medicina y Cirugía por la facultad Autónoma de Madrid. Especialista en Cirugía General y del Ap. Digestivo.
Desarrolla esta actividad en la Unidad de Cirugía Endocrina, Hepática y Biliopancreatica, donde es responsable del área biliopancreatica.
Tiene formación de segundo nivel en SNR (terapia meditativa); en psicología sistémica y constelaciones familiares; en psicología dentro de la medicina, acompañamiento y duelo.
Especialista en Medicina Antroposófica y en Sintergetica.

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