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Si algo me atrajo de la Sintergetica fue el deseo de convertirme en curandera.

Claro que es despues de este viaje, que pude hacerme conciente.

El alma sabe mas…

Y soy feliz de corroborar que a pesar de lo dificil, me estoy “dejando llevar” por el lugar correcto.

He escrito mucho desde que llegue, pero como dicen el lenguaje es mezquino y no alcanzo a nombrar lo vivenciado. Igual va este intento valido:

– Llegue a La Paz y mi mochila no llego…

Luego de preparar, calcular, repensar, revisar, chequear, pedir, comprar, conseguir y convencerme de que mi equipaje era IDEAL, ADECUADO y estaba LISTO. Que estaba practicamente-to-do-con-tro-lado-pa-ra-a-se-gu-rar-me-de-no-su-frir: frio, calor, aseo, dolores, estados de animo, vacios existenciales…

No llego.

Vaya preludio. Vaya metafora… Desde el vamos lo planeado y asegurado “se fue al carajo”, como decimos en Argentina…

Temprano empezo el trabajo del DESAPEGO… que se extenderia durante todo el viaje.

– En La Paz dormimos un par de noches en El Diamante Azul (es posible que entre TANTO frio dentro de un solo cuarto?!)

Recorrimos sinuosas calles repletas de puestos que ofrecian fetos de llamas (que luego de tres semanas, me resultarian familiares) y todo tipo de objetos para la celebracion de rituales, alternados con gelatinas y helados fluorescentes, trozos de carne de cerdo, zapatos, ropa deportiva, mas fetos de llama, flores, verduras, coca, cigarros, pantalones, artesanias (muchas industriales y muchas de una labor artesanal exquisita).

Caminamos bajo insolitos empalmes aereos de alumbrado publico, esquivando decenas de amenazantes taxis, buses, minibuses y motos bien comunicados por un codigo local de bocinas…

Atravesamos el siniestro Altiplano, una suerte de interminable villa miseria… repleta de casas sin acabar, con espeluznantes graffitis amenazando con quemar vivo a cualquier humano o auto sospechoso… y muñecos de trapo tamaño natural, colgando de los postes de luz para, seguro, enfatizar las amenazas.

La PERSONALIDAD expresada alli afuera… su sordidez, sus recursos, sus esfuerzos, su creatividad, sus creencias, el miedo, la supervivencia y como telon de fondo… las montañas majestuosas. Los Apus, los guardianes pacientes, presentes, mayores. EL ESPIRITU.

Me conmovio la recepcion del Condoriri y la Laguna Negra. Espacio de luz, de oxigeno, de dios… senti una humilde y gosoza pequeñez …  y el honor de recibir el permiso para ingresar.

Experimente un profundo AGRADECIMIENTO que se replicaria decenas de veces y, con el correr de los dias, cierta TERNURA de ese entorno hacia nosotros. La ternura del abuelo con el niño… del maestro con su alumno inocente, avido de conocer, torpe y bienintencionado. Capaz de marcar un ritmo e indicar un orden, mientras lo estimula a seguir.

– Emprendimos la travesia. Viajamos primero a Amarete montados en Tauro, un micro digamos turistisco… Jesus nos acompañaba retratado en la parte trasera… varios soles pintados en el techo amparaban nuestro plan.

A la cabez Willy… nuestro Guia con mayusculas. De Cruza y Willy he aprendido la responsabilidad, la generosidad, la voluntad, la disposicion, la eficiencia, la confiabilidad. Ambos seres, engranajes indispensables.

– Amarete: canchos, gallinas, mulas, cabras, perros, niños, jovenes y viejisimos hombres y mujeres, trabajando el dia entero en sus chacras. Todos trabajando, la familia entera. Trabajadores de sangre.

El sol mas cerca de la cabeza,  ni un solo arbol. Tierra. Sacrificio, risas timidas, tan timidas… Dientes enfermos. Dientes de oro. Dientes de oro con corazones, palmeritas y notas musicales de oro incrustadas! Ojos bellisimos… Cuerpos ajados, sucios, secos, las cholas con 5 enaguas, sandalias de cuero, las uñas largas. Como vehiculo las mulas.

Los eventos al ingreso en Amarete, la autorizacion, conocer sus codigos, sus costumbres, sus requisitos, su dolor… Su modo ordenado, estructurado, mancomunado de tomar las desiciones,  me permitio hacerme menos INOCENTE, mas HUMILDE, RESPETUOSA, PACIENTE, FLEXIBLE, ADAPTABLE.

– Conoci a Ina Rôsing, quien paso a ser una suerte de integrante mas del grupo y quien nos acerco a la comunidad Kallawaya y nos enseño sobre ella. Aprendi sobre sus rituales y a la luz de las explicaciones de Jorge, comprendi las similitudes en nuestros modos de sanar. Eso me estremecio… una luz que era tenue cobro fuerza dentro de mi, como las brazas cuando el aire las despierta…

Senti la misma emocion en el cuerpo que cuando soñe con Charazani y llame para sumarme al peregrinaje, sin entender en ese momento que me pasaba. Algo empezo a develarse.

De escuchar a Ruben, Gonzalo, Venedicto, Martin, los Condori, Aurelio, Ramon, de intercambiar con ellos, conocer su heridas, sus miedos, sus intereses, su sabiduria, sus compromisos y prioridades aprendi una cosmovision y un modo de valorar aspectos de las relaciones y la existencia novedosas para mi y muchas veces sorprendentes. Definitivamente este contacto HUMANO con ellos, ampliaron mi cabeza y mi corazon.

Tambien en este contacto ratifique el poder del RESPETO, el RECONOCIMIENTO y el INTERCAMBIO con los ancestros.

Aprendi a ESCUCHAR mas que a decir.

Escuchar. El descanso y la tension de no decir, no tener que decir, no tener que saber que decir, no saber… y asi liberar la escucha … para estar en CONTACTO.

– Que las circunstancias una y otra vez nos “devolvieran” al patio nucleo, laboratorio, escuela, conversatorio, de lo de Wendy y luego al hotel en Charazani, fue grandioso y una oportunidad exclusiva.

Espacio de retiro, de lecturas, de meditaciones, de fogata, de canto, de risas, de compartir anegdotas, de conocernos mas de cerca, en la intimidad de una lavada de dientes, en la resolucion de los pequeños asuntos cotidianos… me permitio PARTICIPAR y aprender mas acerca del CONTACTO en lo simple e INCLUIRME.

– De los momentos de lectura grupal, aprendi cuanto mas facil es aprender con otros, el poder del grupo como catalizador. La importancia de detenerme, asociar, relacionar… afinarme… tomarme el tiempo que sea necesario para registrar lo importante. Saborear la lectura. ENFOCARME. COMPRENDER. ASIMILAR.

El sol, los Apus, las piedras, el viento apadrinando esos momentos. Procurando nuestro aprendizaje, patrocinando nuestro “retorno” a las fuentes. Mas AGRADECIMIENTO.

– El ritmo de las meditaciones, el ritual de cada amanecer, la disciplina… me resultaron liberadoras…  Definitivamente aprendi LIBERTAD a traves de la DISCIPLINA.

– Aparecio la pregunta de COMO ser una presencia significativa en esa comunidad? QUE es una presencia significativa aqui? Como “ESTAR una presencia significativa” en la escuela, el hospital, la vecindad? Con sus valores, sus costumbres, sus necesidades, sus codigos, su historia.

Esa misma pregunta hacia afuera, empezo a calar ondo en mi interior… e intensifico el “pulido de mi personalidad”. Como ESTOY una presencia significativa en este grupo? Como parte, componente, integrante.

Y a cada momento el lugar, el grupo, mi alma me invitaban, me proponian, me dirigian a concentrarme, a entrenarme en ATENDER A LO ESENCIAL.

Aparecio un CUESTIONAMIENTO importante… y un SINCERAMIENTO intenso.

Descubrimiento de inexplorados, sutiles modos de APORTAR.

Aprendi a aliviarme, alivianarme y divertirme, aumentando la HUMILDAD de ajustarme a la medida de mis actuales posibilidades de estar.

Y asi mas DESAPEGO, IMPERSONALIDAD, mas RESPONSABILIDAD y ENFOQUE.

Empece a sentirme mas COMPROMETIDA.

– El evento ocurrido con nuestra compañera internada y como funcionamos como grupo me  devolvio la ALEGRIA, me dio ALIVIO, me nutrio la CONFIANZA, me enseño de la HERMANDAD y me ratifico el poder de la COHERENCIA GRUPAL.

Como resultado se ha ampliado mi grupo interno y consolidado el que ya estaba. Se ha acelerado un proceso de INTEGRACION y reciclado mi PERTENENCIA.

– Para sintetizar (y seguro repetir un poco…):

Este viaje ha renovado mi compromiso con esta forma de sanar y sanarme… y este compromiso me libera…  me entusiasma, me estimula, me responsabiliza. Me refuerza. Me confirma el camino.

Me hace feliz.

He consolidado mi CONFIANZA en que las cosas van tomando la forma posible, que hay un sentido mayor que las va acomodando,  aunque a mi mente le pueda parecer que todo se esta derrumbando y aunque mi alma se “asuste”.

Seria como decir que he renovado mi confianza en la VIDA.

Infinitas gracias al grupo por recibirme, incluirme y permitir semejante experiencia.

Gracias especiales a Jorge, por su coherencia y su amor.

Fernanda Giunta.

Buenos Aires 03 de Agosto del 2017.

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