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Memorias Caravana Argentina 2016

Sentir el llamado del Alma y seguirlo aún sin saber cómo plasmar la propuesta, es la más grande aventura de la vida.

Recuerdo mi pregunta al grupo a fines del año pasado: “Realmente hemos aceptado llevar adelante una Caravana sin fondos??” y la respuesta del otro lado fue un simple: “si…” Estaba azorada porque desde mi razón no podía comprender cómo íbamos a gestionar las reservas hoteleras, la de lo traslados y de las comidas sin un centavo para hacer los anticipos y que nos conservaran el precio en un país que hacía poco estrenaba gobierno y por esas mismas razones la incertidumbre y la inflación crecían. Luego de inspirar profundo, de hacer la caravana hacia lo interno, nos lanzamos y confiamos. Caravaneamos desde enero de oficina en oficina, de secretario de gobierno en secretario pidiendo ayuda, auspicio y contando la propuesta. Luego vino la diversión al ver la cara de la gente ante la que nos presentábamos para solicitar ayuda mientras le contábamos que los caravaneros venían autoconvocados y sustentándose con sus propios ingresos el pago de los gastos solo para servir, creían que éramos de otro planeta o que algo detrás estábamos escondiendo. De repente nos encontrábamos haciendo cosas que nunca hubiéramos hecho: enviar mails en forma constante hasta que nos respondieran, llamar incesantemente por teléfono, sentarnos en la puerta de la oficina del Secretario de Turismo esperando que salga para interceptarlo… hoy no dejamos de reírnos de lo que nunca jamás pensamos que seríamos capaz de hacer solo por servir.

Cuando algo parecía que no se iba a dar como lo esperábamos, cuando parecía que la gente no se sumaba a esta propuesta, cuando no sabíamos a qué sitios íbamos a ir a trabajar y nos sentíamos decepcionadas, siempre había una de nosotras que estaba atenta a la música de alma y nos recordaba el propósito: “Esto no nos pertenece, esto tiene un propósito mayor y confiemos porque todo se va a dar bien”. Allí, en ese instante volvíamos a redireccionarnos y seguir la caravana que ya había comenzado.

La ayuda surgió de muchos lados y los sitios se abrieron casi sin tener que golpear puertas. Aquí, en esta zona del litoral del país, nadie conoce lo que es la Sintergética y mucho menos una caravana en donde imaginan a gente que camina y camina con todo a cuestas. Por lo que para ingresar en un paradigma de medicina asistencialista y mecanicista con una propuesta de integridad, de totalidad y de simple “humanidad”, hubo que ser sutiles y siempre colocar el corazón que es el que más sabe.

Así fue como el entramado se fue forjando, lo externo se iba armando porque lo interno ya estaba listo. El grupo se había conformado. Argentina pulsaba como unidad, lo que se conseguía en un sitio era para todos porque esta caravana, era la caravana de todos, y era y es aún la prueba que debimos pasar para afirmarnos y dar el salto en la espiral.

Corrieron a diario cientos de mensajes de whatsapp. Ya era un hábito despertarnos y ver cuál era la pregunta, la propuesta o el comentario del día. Reirnos muchas veces por no llorar ante situaciones extremas e inhalar y repetir el Ommmmm. Porque lo bueno del grupo es el ejercicio de la aceptación, el dejar de lado el interés de lo individual, el comprender que el logro de una parte es el logro de todos y que el desacierto de uno es también el aprendizaje de la totalidad.

La Caravana fue nuestro camino interno, fue hoyar el sendero y sembrar las semillas de la confianza, de la aceptación, de la serenidad. Hoy mirándola ya a la distancia, nos queda el sabor de la tarea cumplida, ese gozo inexplicable que solo se siente cuando se tiene la certeza de haber seguido el llamado del Alma.

Puede que algunos tuvieran alguna expectativa especial y que tal vez no fuera cumplida, puede que hubieran hechos o situaciones que no fueran los que deseáramos y que tuviéramos que sobre la marcha poner en práctica la adaptabilidad y la fluidez ante lo inesperado. Pero sí tenemos la certeza de que lo que siempre pulsó fue el corazón que entregamos con amor.

Ahora nos queda una canasta llena de propuestas y tareas por continuar, y un gran impulso generado por la fuerza del Alma Grupal. Es por ello que los honramos y nos honramos. Gracias por acompañarnos todos entre todos, gracias por acudir al llamado.

Seguimos unidos en esta red. Seguimos más comprometidos aún y seguimos pulsando desde este Corazón del Sur al ritmo del amor.

Con amor y gratitud, Andrea Costantino.

 

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