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¿Qué misteriosa esencia fluye por la mano verde de esos jardineros que parecen fertilizar la tierra y las semillas con su presencia? ¿Qué sutil diferencia existe entre el simple contacto manual y la caricia? ¿Qué tipo de energía irradian las manos que acogen, cuidan, protegen, sanan o bendicen? A lo mejor hay un débil potencial eléctrico que podemos medir, pero el pensamiento, la intención y el amor no tienen medida. Podría no ser científico, pero son y generan efectos que podemos medir.

Reflexionando sobre los hechos y las investigaciones a partir de los cuales se podría postular una teoría de las manos como instrumento terapéutico, nos podemos remontar a las medicinas sagradas de los pueblos que incluyeron masajes y movimientos de las manos por el campo energético corporal, cirugías psíquicas, toques terapéuticos y posturas corporales y manuales.

Este antiguo saber hacer de los sobanderos, las comadronas y los chamanes sigue vigente tanto en París y Nueva York como en las comunidades aisladas de la selva o de los Andes. Este patrimonio cultural de la humanidad se va estructurando hoy para dejar de ser la magia de ayer y convertirse en la ciencia de hoy.

EN UNA SOLA CARICIA HAY UN OCÉANO DE AMOR Y DE TERNURA TAN INVISIBLE COMO CIERTO

Los modernos instrumentos de medida asocian la electrofisiología cerebral y cardíaca a pensamientos, sentimientos, movimientos… Ya no se nos escapan ni la intención, ni el amor incondicional: la actividad neuronal y la variabilidad de la frecuencia cardíaca nos dicen que el pensamiento y el movimiento no están separados del sentimiento.

La geometría dinámica del movimiento de las manos parece codificar el lenguaje del cuerpo y el mensaje del alma. Hoy a la luz de la ciencia, estas artes milenarias de sanar se llenan de sentido, cuando vemos pensamientos y movimientos unidos en un oleaje de conectividad eléctrica a nivel neuronal. La física nos dice que estamos conectados. En el campo unificado del vacío nos disolvemos y emergemos instante a instante con todas las partículas subatómicas que nos conforman. Emergemos con la información del universo, en el que nos convertimos interiormente. Ese campo unificado nos conecta a todo. Enfermarse es como desconectarse de los otros y de uno mismo.

UNA SALUD INTEGRAL IMPLICA LA COHERENCIA Y LA COMUNICACIÓN ARMÓNICA

Manos para sanar es una propuesta que recoge muchas de las antiguas prácticas manuales y las sistematiza para restaurar la integridad. Reconectar la izquierda y la derecha, la cabeza y el corazón, el pasado y el presente, el padre y la madre en uno mismo. Reconectarlo todo a través de la red de correspondencias entre los centros de energía, que integran las corrientes del programa de la vida a las glándulas, a la sangre y los tejidos orgánicos. Reconectar el campo energético con el campo físico corporal; restaurar el diálogo ente las emociones superiores y los impulsos. Activar la resonancia entre los pensamientos y las ideas. Una salud integral implica la coherencia y la comunicación armónica.

Manos para sanar es un método para promover la salud que propone técnicas de autogestión. Es una estrategia que nos ayuda a ser creadores de salud. Favorece de este modo el encuentro de uno mismo, condición para el encuentro con todo lo demás. Se basa en la experiencia de la resonancia armónica, la unificación del pensar y el actuar a través de un sentir en el que las manos discurren por el océano de la energía del biocampo entretejiendo la conectividad y el flujo de la información que restaura la integridad. Las manos se conectan al corazón, al pensamiento, al genuino sentimiento de unidad que fluye en el amor impersonal.

¿EN QUÉ CONSISTE EL ENTRENAMIENTO EN MANOS PARA SANAR?

Primero nos introducimos en el contexto de las manos a la luz de la sintergética y la tradición para darle significado a lo que hacemos.

Nos preparamos alineando nuestros campos de conciencia, y así sincronizamos el pensamiento, el sentimiento y el movimiento para fluir sin resistencia. Aprendemos a soltar y a relajarnos, a sentir la energía y facilitar su flujo sin retenerla.

Reconocemos el símbolo del cuerpo y entrenamos las manos en el código del sentir para percibir los movimientos de la energía. Movimientos horarios para tonificar. Anti-horarios para sedar. Movimientos ascendentes y descendentes que siguen los flujos de los canales de energía. Bombeos de energía entre los órganos y los centros de energía. Contactos en los puntos cruciales o interfaces en los que los sistemas orgánicos cambian de polaridad.

Sentimos las transferencias de información y energía. Experimentamos la reciprocidad en los flujos de energía que nos armonizan y nos completan. Así sentimos la resonancia armónica, el método de manos para dialogar con el campo de energía. Aprendemos a respirar los movimientos, a sentir su expansión y contracción. Aprendemos a acompañar el movimiento de las manos con el pensamiento justo y la intención precisa.

Reconocemos cómo la conciencia y la información se precipitan en cascadas ordenadas de energía y de materia. Discurrimos a través de la corriente descendente que une ideas y pensamientos al mundo del sentimiento y acompañamos su precipitación en el orden molecular del cuerpo. Utilizamos las propiedades sistémicas del holón que nos aproximan a los movimientos de la tradición ayurvédica, reconociendo su expresión ordenada en los movimientos de energía de nuestro cuerpo.

Reconocemos los movimientos de energía entre los dipolos de los centros y aprendemos a generar los movimientos que contribuyen a la restauración de la polaridad. Experimentamos en las vías descritas por la tradición para despertar nuestro potencial sanador.

Practicamos los mudras, el arte de las posturas que facilitan movimientos específicos de la información y la energía en nuestro cuerpo a la combinación de los movimientos de la energía para codificarlos en términos de información y de conciencia. Reconocemos niveles de energía y barreras energéticas.

Interactuamos con nuestros compañeros para sentir y activar los distintos movimientos en el seno del cuerpo.

Aprendemos a reconocer y a trabajar con las pantallas reflejas en el cuerpo a través de las manos, proponiendo una síntesis práctica que permite la transferencia de energía e información para la reflexoterapia.

Reconocemos los movimientos del prana en nosotros y así practicamos las técnicas de pranización. Reconocemos la geometría de los flujos de información y energía y aprendemos a utilizarla para la autogestión de la salud. Aprendemos a generar coherencia cardíaca e irradiarla a través de las manos y el biocampo.

Desarrollamos protocolos sencillos para facilitar a través del empleo consciente de las manos la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud.

En síntesis, a través de manos para sanar nos alineamos, unificamos el pensamiento y la acción en un sentir que nos lleva a la plena coherencia, a fluir sin resistencia, a sonreír, a disfrutar. Así, soltando, dando lo mejor de nosotros, nos sanamos. Nos acompañamos. Reciprocamos. Accedemos a ese campo de resonancia armónica que es la salud.

Jorge Carvajal Posada

Artículo publicado en la Revista Vivo Sano

DR. JORGE CARVAJAL

El Dr. Jorge Carvajal es médico cirujano de la Universidad de Antioquia (Colombia). Escritor, docente, investigador, con cuarenta años de práctica clínica dirigidas a la integración de diferentes sistemas médicos. Creador de la Sintergética y Manos para sanar. Es presidente honorífico de la Asociación Internacional de Sintergética (A.I.S.).

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