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LA PSICOLOGÍA Y EL SONIDO 

 

Las emociones están codificadas en el sistema nervioso central del ser humano. Las emociones básicas pueden ser identificadas y en general podemos nombrarlas como amor, tristeza, odio, dolor, alegría, respeto, cólera, pasión, miedo. La codificación de las emociones significa que éstas producen cambios psicológicos y fisiológicos al activarse. Cada emoción tiene su propio y característico patrón cerebral y cambios hormonales. También presenta su propio ciclo temporal. Una vez se ha activado la emoción, si no es inhibida, tardará un cierto periodo de tiempo hasta subir a su punto máximo. Se mantendrá un tiempo y posteriormente volverá a su estado normal. Si la activación continúa, la emoción se mantendrá durante un largo tiempo. Si por el contrario es bloqueada, ciertos cambios ocurridos con la emoción permanecerán activos, y ésta no llegará a completarse.

Las emociones son necesarias para nuestra supervivencia, nuestra felicidad y nuestro desarrollo. No existen emociones buenas o malas por ellas mismas. Lo positivo y lo negativo de nuestras emociones se produce cuando éstas se bloquean, se activan dentro de un contexto, o cuando no se completan. Las emociones incompletas, quedan registradas en nuestro cuerpo. Estos registros o recuerdos quedan bloqueados en nuestro cuerpo físico y en nuestra psique, en la esfera o campo mental subconsciente, que es la bodega de traumas, creando núcleos de neurosis y psicosis.

A nivel cuántico, al subconsciente llegan partículas pensantes de eventos traumáticos que se graban en desorden. No pueden archivarse y permanecen como conglomerados inconscientes. En esta esfera mental constituida de plasma (es el 4º estado de la energía), y localizada en el centro del encéfalo, está la central de apagado y encendido de los centros psicobiogeneradores (chakras) y los programas y formas geométricas arquetípicas de comparación con el programa y maestro del holograma. Una de las funciones del sonido es activar una emoción guardada en la memoria inconsciente y pasarla a la esfera mental consciente situada en el lóbulo frontal derecho, que es la consciente.

Los núcleos de neurosis se forman a través de una percepción que se graba en el campo mental y se compara con el patrón de conducta arquetípica igual para todos los humanos. En el I ching simbolizados por los 64 hexagramas.

La carga emocional (celos, tristeza, odio, rencor) distorsiona la figura geométrica y cae en la esfera mental inconsciente rodeando el interior de esta esfera de plasma de cargas caóticas, impidiendo que se pueda manifestar la luz del alma. La forma geométrica queda distorsionada y cuando se tiene una experiencia similar se compara con esta forma distorsionada, en lugar de hacerlo con el programa maestro, y la respuesta es una reacción neurótica (es una reacción a un recuerdo anterior, sea de cuando sea, archivada en la memoria). La función del sonido es “limpiar” de cargas caóticas y restructurar las figuras geométricas y crear armonía, ya que el plasma cuántico neuronal sube su voltaje y puede emitir fotones por resonancia. La iluminación no es simbólica, es eléctricamente real en el interior de las neuronas.

El líquido cefalorraquídeo es un vehículo de consciencia y transmite la luz y el sonido de una esfera mental a otra. El metabolismo del microcircuito celular de las neuronas va a provocar la fabricación de unas partículas llamadas analfas que son como una diapositiva. En el centro tienen una película de plasma que permite almacenar frecuencias, intensidades, amplitudes, rangos de vibración. Cuando hay una unión de analfas se la llama engrama y se van haciendo engramas cada millonésima de segundo

Así pues, el proceso pensante son impresiones a través de los seis sentidos y se fabrican analfas que se convierten en anagramas y se graban en las esferas mentales y se comparan con el patrón de conducta formado de arquetipos idénticos para toda a la humanidad.

Cuando una onda de sonido entra en el cuerpo y establece contacto con sus diferentes sistemas, estos sistemas empiezan a reaccionar intentando vibrar en su frecuencia natural, pero son frenados por los bloqueos anteriormente mencionados. Estos bloqueos son entendidos en psicología como “defensas” y cargas emocionales procedentes de traumas o experiencias del pasado. Los bloqueos surgen del intento de evitar el dolor delante de las experiencias. La energía bloqueada crea limitaciones. La música permite mover los bloqueos y crear un mejor contacto con nosotros mismos, ayudándonos a experimentar nuestros sentimientos y a ser más conscientes de ellos. El efecto del sonido en las emociones puede entenderse desde el nivel subatómico más sutil, hasta el nivel más físico. El cuerpo vibra a todos los niveles. Cada parte y sistema del cuerpo tiene su propio y único patrón de frecuencia, por ejemplo, los receptores y los ligandos (neuropéptidos) que intervienen en los cambios químicos de las células. Los ligandos son los neurotransmisores, esteroides, incluyendo las hormonas sexuales y los péptidos, que regulan todos los procesos vitales. Los receptores son moléculas sensoras de la superficie de las células que reciben la información de los ligandos.

A nivel químico, las emociones fluyen por el cuerpo a partir de su sistema de comunicación bioquímica. Los impulsos eléctricos son devueltos al cerebro a través del sistema nervioso en un efecto de bucle. Todas las respuestas emocionales se producen en el cuerpo simultáneamente con las interacciones ligando/receptor, que forman parte de un sistema de comunicación equitativo al sistema nervioso central con sus vías de fibra nerviosa. El sonido puede activar ambos sistemas y la activación del sistema emocional es uno de los pasos para desbloquear la mayoría de los traumas profundos que están acumulados en la musculatura del cuerpo y en los tejidos conjuntivos llegando hasta las células. Los traumas no solo afectan a nuestra expresión, sino también a otros sistemas del cuerpo creando desequilibrios y disfunciones a nivel mental y físico (desde la depresión hasta el cáncer).

Una nueva visión mundial acepta que todas las acciones biológicas van acompañadas por la actividad celular generada por los genes, proteínas y receptores de la superficie de la célula. Cada acción corporal se produce simultáneamente a pensamientos, sentimientos, cambios neuropéptidos, cambios en receptores de la célula, fluctuaciones de las energías biológicas e innumerables transformaciones más.

Ahora ya se sabe que estos cambios están notablemente coordinados, que los sistemas biológicos que en un momento se pensó que estaban separados, están en constante comunicación, que los genes regulan determinadas funciones, y que los pensamientos, sentimientos y experiencias sociales pueden en efecto alterar la expresión de los genes.

Esta perspectiva tiene muchos nombres: medicina holista, psicosomática, complementaria, interacciones cuerpo/mente, etc. Aunque la palabra psiconeuroinmunología, término que implica la interacción continua de la mente/cerebro, el sistema nervioso y el sistema inmunitario, sea el más revelador.

La unidad cuerpo/mente es esencial para reconocer como el sonido – que tiene efectos vibratorios en células y órganos, efectos emocionales en el cerebro y que abre dimensiones espirituales aún no definidas – es la próxima frontera en la curación holística.

En estado de armonía, nuestras células, órganos, hormonas y otros factores bioquímicos operan en conjunto para mantener sanas las defensas contra la enfermedad y otorgar un funcionamiento adecuado a todos nuestros sistemas biológicos: cardiovascular, endocrino, linfático e inmunitario. El organismo humano permanece sano por un sistema de equilibrio que se autorregula, llamado homeostasis.

Un giro extraordinario en el estudio de la fisioneuroinmunología lo dio la neurocientífica Candance Pert, a comienzos de los años ochenta, al descubrir que los elementos químicos específicos del cerebro (neuropéptidos) actuaban como transportadores entre la mente y el sistema inmunitario. Su nueva visión de la relación cuerpo/mente nos muestra que no existen barreras de nuestros pensamientos y nuestros sentimientos, por una parte, y nuestro sistema de curación biológico, por otra. La doctora Pert demostró que nos neuropéptidos, que ella denomina “la química de la emoción”, son como llaves que accionan las cerraduras moleculares en la superficie de las células conocidas como receptoras. La química del cerebro puede circular por todo el cuerpo, entregando mensajes a las células del sistema inmunitario para llevar a cabo funciones particulares, y determinando la forma en que operan nuestros sistemas para mantenerlos saludables y sanar las lesiones o enfermedades. Dice la doctora Pert “en forma de neuropéptidos y sus correspondientes receptores celulares, nuestros sistemas biológicos se inundan con nuestros conocimientos y emociones. Las “moléculas de la emoción”, como ella las llama, viajan por nuestro flujo sanguíneo enganchándose con los receptores de las células en cada rincón del cuerpo. Llevamos en nuestro cuerpo todos los traumas, e incluso cada idea o emoción negativa a la que damos cabida. Si traducimos la idea en términos energéticos, nos “desafinamos” con nuestra esencia cuando el cuerpo está regido por estados de ánimo transitorios. Escuchando los sonidos de la falta de armonía dentro de nosotros mismos, en forma de sentimientos y emociones negativas, nos permitimos la posibilidad de transformar estas emociones. Como escribió Hzrat Inayat Khan, “el sonido es la fuente de todas las manifestaciones. Quien conoce el misterio del sonido, conoce el misterio de todo el Universo”.

Los estudios biofísicos muestran que las ondas de sonido son conducidas a través del cuerpo como ondas electromagnéticas y son convertidas a otras formas de energía como el calor.

Estas diferentes formas de energía afectan a diferentes sistemas y estructuras del cuerpo regulándolo, equilibrándolo y desbloqueándolo. Las ondas de sonido se desplazan por el tejido

conectivo, que forma una red continua hacia todas las partes y sistemas del cuerpo entrando en contacto con todas sus células. Las rutas primarias del cuerpo coinciden con los meridianos de acupuntura.

Los efectos terapéuticos del sonido pueden estudiarse científicamente en Medicina.

Se usan ampliamente los métodos electrográficos que permiten llevar a cabo el diagnóstico, pronóstico y corrección del estado funcional del organismo humano. Se establece la relación entre las características electrofisiológicas y clínico-anatómicas de la persona, se estudia la actividad eléctrica de sus órganos y tejidos. Los métodos más usados en la práctica médica son el electroencefalograma (EEG), electrocardiograma (ECG), electroacupuntura (EA). Más moderno encontramos el método de visualización por descarga de un gas (VDG) desarrollado por el físico ruso Konstantin Kortokov, basado en el conocido efecto Kirlian (toma de vistas de alta frecuencia) y constituye uno de los métodos electrográficos perspectivos de investigación del estado y energética del hombre. La VDG representa un registro de computación y análisis de las luminiscencias inducidas `por los objetos al ser estimulados por el campo electromagnético con reforzamiento en la descarga de gas. Durante el análisis del estado psicofisiológico de la persona se emplean 2 tipos de análisis: paramétrico y de sectores.

El análisis paramétrico está basado en la apreciación de los parámetros VDG gramas, el análisis de factores y correlaciones. Se analizan los siguientes grupos de parámetros: geométricos, de brillo, estructurales, fractales, probables.

El análisis supone el uso de las nociones sobre los chacras y la medicina ayurvédica. También es posible registrar los términos correlativos bioelectrográficos de los estados alterados de consciencia, estados a los que el sonido puede llevar al oyente.

 

Rosa Sorrosal
Terapeuta Sinterética y Psicóloga clínica en Centre Médic Matterhorn

ROSA SORROSAL

Rosa Sorrosal Marí es Licenciada en Psicología Clínica (Trastornos de Ansiedad, Depresión, Sexología, Terapia de Pareja). Especialista en Terapias Bioenergéticas y Sintergéticas, Cromoterapeuta, Terapeuta Floral y Terapeuta del Sonido.

Terapeuta Sinterética y Terapeuta de Sonido.

Psicóloga clínica en Centre Médic Matterhorn.

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