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EQUILIBRA Y MUEVE TU CEREBRO

 

A nivel de la nutrición ¿Qué es lo que se ha visto a nivel estadístico? Que la dieta mediterránea es una de las causas de que en España y en Italia todavía se tenga una de las expectativas de vidas más largas. Y ¿en qué consta? Si contemplamos la dieta como una pirámide, la base está hecha principalmente de vegetales, de granos y verduras. Más arriba empezamos a tener los pescados. Y luego vamos subiendo hasta muy arriba, con pocas carnes rojas. En esta fase de la pirámide se nombra el vino. El vino (una o dos copas con las comidas sin pasarnos) tiene varios componentes, varios fenoles que están relacionados con la longevidad (por ejemplo el resveratrol). Sobre el resveratrol o transresveratrol, hay varias publicaciones preclínicas que han visto su efecto en animales y la longevidad. 

 

A parte de la dieta debemos de tener en cuenta las actividades que nos producen placer, como por ejemplo el bailar, el compartir, esa parte social es vital para la nutrición del cerebro. Nuestro cerebro es un órgano de contacto y también es un órgano de movimiento: realmente lo que lo diferencia de las plantas y los animales que tienen cerebro es el movimiento. Entonces esto explica porque si no lo utilizamos, si no ejercitamos el contacto, estamos haciendo que el cerebro no se esté nutriendo adecuadamente y eso se va a ver reflejado también en un desequilibrio desde el punto de vista emocional.

 

Sobre los suplementos para alimentar el cerebro, aunque lo ideal es que encontremos los nutrientes a través de la dieta, muchas veces es imposible tenerlos todos y hay algunos que son especialmente interesantes para el cerebro en estos momentos. Ya hablamos del Omega 3 u omega 3 marino.  El aceite de lino o linaza también contiene omega 3, pero no tiene esas cadenas que nutren al cerebro como es el DHA. Éste se puede obtener de algas también. Existen aceites de algas hoy en día, pero si podemos tener dos o tres raciones de sardinas o de pescados azules pequeños como los arenques, posiblemente podamos prescindir de la suplementación. Además existen varios estudios de cómo el omega 3 puede ser útil para apoyar estados de ánimo decaídos y de ansiedad, ayudando a reestablecer el equilibrio emocional y alcanzar el bienestar cerebral.

 

¿Cuáles son los nutrientes básicos del cerebro? El cerebro requiere de zinc, porque se ha visto que para la inmunidad y los temas infecciosos es un complemento que puede ser útil. Lo podemos encontrar en los alimentos de nuestra dieta, como por ejemplo en el sésamo (100 gramos del sésamo tienen 7.7 miligramos de zinc y necesitaríamos unos 15 miligramos al día). 

 

El magnesio es muy necesario para temas emocionales y contracturas, por ejemplo. Más o menos el 50 por ciento de la población presenta deficiencia de magnesio, y por ello es otro complemento que puede ser interesante como suplementación.

 

La naturaleza nos ha dado adaptógenos, que son sustancias que, como su nombre indica, nos permiten adaptarnos mejor a situaciones de estrés. Es posible que algunas personas puedan querer recurrir a suplementos de tipo fitoterapéutico (es decir, que provienen de plantas). Algunos sí requieren el asesoramiento de un profesional, por ejemplo, en es caso de la rhodiola. Es un gran adaptógeno que nos permite adaptarnos tanto al estrés, como al tono de ánimo decaído (por supuesto que esto no reemplaza el asesoramiento médico o de un profesional). El hipérico es otra planta muy conocida, e incluso tiene ya reconocimiento en algunas instituciones por su efecto de mejora del tono de ánimo decaído. Entonces se trata de una planta que puede ser interesante en esta época aunque presenta algunas interacciones con algunos otros fármacos, por lo que antes de tomarla requiere asesoramiento previo.

 

Aunque ya hayamos eliminado el escorbuto aún existen muchas deficiencias de vitamina C y que pueden incidir en el buen funcionamiento del cerebro y la inmunidad. La dosis que yo suelo tomar es  de 1000 miligramos dos veces al día.

 

La vitamina D3 se obtiene a través del sol y se puede ver mermada en épocas de confinamiento. Esta vitamina tiene relación con las emociones y se puede tomar en dosis de 2000 unidades.

 

Hay otros componentes que se han estudiado como coenzima Q10, útil para aumentar la energía de la célula. 

 

También se habla mucho de la cúrcuma por sus beneficios. Tiene que ser una cúrcuma liposomada o con pimienta porque no se absorbe muy bien. Es interesante también incorporarla en la alimentación, por ejemplo añadiéndola a la salsa cuando hagamos un arroz o hagamos algún otro producto.

 

Personalmente me gusta el té verde matcha, un té verde de buena calidad (ojalá ecológico). Además de tener cafeína tiene otros componentes que ayudan a equilibrar y a dar un poquito de tono de energía sin causar demasiada inquietud.

 

El brócoli tiene un componente que es el sulforafano (indol-3-carbinol) que se ha visto que ayuda a detoxificar y superar alteraciones de tipo cerebral que tienen que ver con la inflamación y la toxicidad, así como equilibrar muchos problemas emocionales.

 

El glutatión es un antioxidante fantástico, es el más importante que tiene el cuerpo. Nosotros mismos lo producimos, pero en épocas donde hay demasiada cantidad de toxicidad o queremos liberar toxinas es un complemento que puede ser interesante. No se absorbe muy fácil y hay que buscar versiones que sean de calidad.

 

Es muy importante tener una microbiota, o sea unas bacterias intestinales buenas gracias a que comemos bien, a que tenemos buenas emociones, a que tenemos buenos hábitos. Pero a veces es interesante el uso de probióticos por tiempos cortos (es una implantación de bacterias). Hoy se sabe que el intestino es nuestro segundo cerebro y tenemos más bacterias que células en el cuerpo. Cada vez se relaciona más la salud mental con los probióticos y por esta razón ocasionalmente puede ser interesante utilizarlos. Pero si tenemos una buena nutrición, una buena calidad de fibra, tenemos una dieta que sobre todo predomina en vegetales, leguminosas, frutas y hay poca proteína animal, especialmente de pescado, nos va a permitir tener una microbiota adecuada.

Y por último, el agua de mar. El agua de mar tiene todos los minerales traza (e incluso ya se consigue fácilmente en el supermercado). Un poco de agua de mar mezclada con algún zumo todos los días nos va a dar esa mezcla de minerales traza que nos pueden faltar debido a los procedimientos de agricultura intensiva utilizados hoy en día.

 

Dr. Jorge Enrique Ángel

Jorge Enrique Ángel, médico experto en medicinas complementarias

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