fbpx

EL RETO DEL RESENTIMIENTO

 

La transformación del resentimiento es uno de los mayores desafíos que encontramos en la búsqueda del bienestar.

Son tan grandes las consecuencias del resentimiento, ha tomado tales proporciones, que en los últimos años se está proponiendo su tipificación como un síndrome clínico (M. Linden). El resentimiento, pues, pareciera tener vida propia. Genera en nosotros pensamientos molestos y recurrentes, compulsivos, obsesivos. Genera malestar emocional, insomnio, amargura, estrés y reacciones impulsivas de carácter vengativo, grandes o pequeñas, de las cuales, muchas veces, terminamos arrepintiéndonos.

Nuestra cultura es bastante proclive al resentimiento y a buscar la justicia por propias manos. Es imposible pensar sea posible reconstruir una trama social sana sin que la transformación del resentimiento sea un eje clave del renacimiento social y político con el que todos soñamos.

Carrie Fisher (la princesa Leia de La guerra de las galaxias) nos advierte que “El resentimiento es como beber un veneno y esperar que sea el otro el que enferme o muera”. Lapidaria. Y es que, aunque todos soñamos con la paz, con el bienestar, con la salud, con la armonía, pocas veces estamos dispuestos a pagar el precio, pocas veces estamos dispuestos a renunciar a esa deuda ficticia que nos corroe con la vana esperanza de encontrar paz y satisfacción, por el camino de la retaliación, de la indemnización emocional.

¿Estamos dispuestos a salir de la queja, del estado de víctimas sufrientes que nos justifica en la apatía y la dependencia? El doctor Linden es categórico con los resultados de sus estudios: “Estas personas sufren crónicamente porque creen firmemente que es el mundo el que debe cambiar, no ellas, y en la gran mayoría de los casos no aceptan disculpas o explicaciones”. Somos nosotros, los resentidos, quienes debemos aventurarnos, dejar atrás, ir más allá del perdón, aprender la lección profunda para que nuestra vida cambie, para que nuestras relaciones cambien.

Y entonces… ¿qué podemos hacer con el resentimiento?

En primer lugar, comenzar a prevenirlo instaurando programas que desde los colegios y escuelas eduquen en inteligencia emocional, en autogestión emocional, a padres, profesores y niños pequeños, formando así una base que vaya sosteniendo un cambio sostenible a largo plazo. Posteriormente, continuar la educación en inteligencia emocional para adolescentes y adultos.

Los programas de educación emocional instituidos en escuelas muestran, con datos concretos, que han mejorado sensiblemente los indicadores de convivencia armónica y ha disminuido el acoso entre los estudiantes, al tiempo que éstos han mostrado una marcada mejoría en su desempeño académico.

Estos programas de autogestión emocional deben llegar también a las empresas, a las fuerzas militares y policiales y a las oficinas gubernamentales, pues uno de los retos más complejos que enfrentamos es hacernos cargo de nuestras heridas fruto de la violencia interna, de nuestras propias emociones y de su gestión en la convivencia.

En segundo lugar, ir más allá del perdón. Decidir de forma consciente y valientemente salir del resentimiento, dejar de ser víctimas y asumir los desafíos sin culpar ni justificarse. Se produce un cambio profundo de nuestras vidas con la decisión de salir de la victimización y el resentimiento. Hacernos cargo de nuestro propio malestar y del poder de transformarlo.

Lo subrayo: es fundamental comenzar por reconocer la humanidad del otro, aquello en lo que nos parecemos profundamente. Cuando nos acercamos a otro ser humano, más allá de las diferencias ideológicas, de las diferencias sociales, culturales, educativas, de las preferencias y aversiones propias, tenemos un contexto muy cercano. Compartimos valores, sueños y temores. Es desde allí desde donde debemos comenzar a reconocer que hemos sido víctimas y perpetradores en diferentes momentos de nuestras vidas, y que la responsabilidad ante el cambio es de cada uno de nosotros.

Sin dejar de reconocer el sufrimiento del otro de manera sensible y reparadora, debemos des-victimizarnos y convertirnos en constructores de la prosperidad personal, de la armonía social que soñamos. Porque mientras nos definamos como víctimas estaremos prolongando nuestro sufrimiento, fortaleciendo las barreras de la desconfianza y el resentimiento y esperando a que otros se encarguen de procurarnos desarrollo y bienestar.

Dr. Juan José Lopera

Dr. Juan José Lopera

Médico, Universidad CES 1987.  Comenzó su formación y participación activa en la Sintergética desde el comienzo de sus estudios universitarios al lado del Dr. Jorge Carvajal.

Diplomado en Gestión Clínica y Organicional del Estrés (Institute of Heartmath).

Docente titular en Sintergética (AIS).

Máster en Programación Neurolingüística (Richard Bandler, Global NLP), en Coaching de vida, ejecutivo y emocional (Global NLP), así como en Coaching Sistémico (Talent Managment).

Newsletter

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Translate »