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COVID: ESTRATEGIAS PARA SU PREVENCIÓN Y MANEJO: DESPUÉS DE LA PANDEMIA

 

Después de la pandemia viene una endemia de síndrome de shock postraumático. ¿Qué vamos a hacer con la gente que, con todo el terror que se sembró, con toda la infodemia, la victidemia, la falta de comprensión en este momento tiene un cortocircuito en la amígdala, en el hipocampo, en el sistema límbico, tiene hipertensión, tiene problemas derivados del estrés crónico al que ha estado sometido? ¿Qué vamos a hacer? 

 

Un síndrome de shock postraumático puede ser muy grave y alterar totalmente la calidad de la vida. Hace dos años en Estados Unidos era de 1 caso entre 11. En este momento las estadísticas muestran que es el doble de lo habitual, es decir, que uno de cada cinco americanos van a tener después de la pandemia un síndrome de shock postraumático. Vamos a tener que afrontarlo, porque de eso depende la calidad de sus vidas y la calidad de la vida de sus familias.

 

Estamos en este proceso de pasar de la pandemia a la post pandemia. Pero cuando pasemos a la post pandemia vamos a quedarnos con todas las secuelas. ¿Qué vamos a hacer?. En primer lugar, comprender. Comprender es terapéutico, y aquí hay algo que como humanidad vamos a afrontar. En segundo lugar, asumirlo a nivel personal porque como persona nosotros estamos afectando a la familia y a la sociedad. En tercer lugar, saber que hay cosas que podemos hacer. Una dieta antiinflamatoria o meditaciones antiinflamatorias (que la pausa es antiinflamatoria), el ejercicio bien reglado intermitente (que es antiinflamatorio), los ayunos (que son antiinflamatorios), o la toma de suplementos que podemos incorporar a través de la alimentación, por ejemplo. Podemos utilizar el zinc, la vitamina C y la vitamina D. La vitamina D por ejemplo es muy importante y recuérdese que la vitamina D es el contacto con el sol, es el contacto con la luz. Tomamos vitamina D porque no tenemos suficiente dosis de ese medicamento maravilloso que es la luz y que es el sol. La quercetina también es un antiinflamatorio, es un antioxidante fabuloso que está en buena parte de las frutas, por ejemplo si consumimos frutas frescas. La melatonina también la podemos tomar, pero la dosis correcta de la melatonina la obtenemos con la pausa,  y la pausa es un sueño de calidad. Todas esas cosas van a ejercer un efecto preventivo de la inflamación y un efecto antiinflamatorio.

 

Y más allá de eso, muy importante, el amor. Buena parte de lo que nos pasa es porque no nos queremos, porque no nos consideramos, porque no nos cuidamos, porque tenemos miedo y donde el miedo se manifiesta realmente no se puede revelar el amor.

 

No hemos aprovechado la condición de regresar a casa para abrazarnos en familia, para encontrar nuestra familia y desde nuestra familia encontrar la familia de la humanidad

 

En estos días ha habido una declaración de parte de la OMS (Organización Mundial de la Salud) que dice que, nos guste o no nos guste, realmente buena parte de lo que está ocurriendo en este momento en relación con la pandemia es porque no hemos hecho bien hecha nuestra tarea como economistas, como gobernantes, como países. No hemos hecho lo correcto en el momento oportuno.

 

Hay un estudio muy reciente en relación a los países que han sido exitosos en el afrontamiento de la pandemia. ¿Y qué se encontró? Que en primer lugar no la negaron, por eso actuaron oportunamente. En segundo lugar, y eso es muy importante, protegieron y fortalecieron los sistemas de salud, cuidaron a sus trabajadores sanitarios en todos los niveles, les ofrecieron los recursos y las comodidades necesarias para que pudieran hacer su trabajo. Y aumentaron la plantilla de tal manera que no tuviéramos lo que tenemos en muchos países del mundo, gente absolutamente exhausta y fatigada. Y por último, y no menos importante, se creó un gran movimiento hacia la responsabilidad en el plano social, es decir, mi comportamiento está incidiendo sobre la salud de todos.

 

La responsabilidad conmigo mismo, con mi salud, es una responsabilidad con mi familia, es una responsabilidad con el planeta, es una responsabilidad con el futuro. 

 

Y esa responsabilidad es ver la verdad. 

 

Porque cuando yo no afronto las cosas como son en realidad, cuando yo solamente veo lo que quiero ver o lo que parece ser voy a entrar en un síndrome de shock postraumático. Otra cosa que yo he visto mucho también en mi consulta es la enorme cantidad de secuelas. Lo que está pasando en este momento, desde el punto de vista energético, es que la gente que no tiene nada desde el punto de vista clínico (los exámenes son normales post Covid) tienen un síndrome de fatiga crónica, tienen una encefalomielitis miálgica que equivale a ese mismo síndrome de fatiga crónica que es muy incapacitante. ¿Por qué razón? Porque nosotros somos energía. El sistema inmunológico es muy noble y en condiciones normales, cuando no hay sobrecarga, consume el 3% de nuestra energía global. El cerebro, el corazón, el hígado, el metabolismo, van a consumir mucho más. Pero cuando está en un estado de alarma como por ejemplo, una infección severa por Covid, el sistema inmunológico consume él solo más del ciento por ciento de la energía necesaria para todos los sistemas del organismo. ¿Qué ocurre? Que rápidamente hay una depresión energética y esa depresión energética nos lleva a que estemos en un síndrome de fatiga crónica porque frecuentemente y esto es importante, el sistema inmune queda sensibilizado. Es decir, que va a luchar contra un fantasma. Esto es una enfermedad autoinmune, que se va a autoagredir. Entonces nosotros tenemos las miocarditis, tenemos las artritis, tenemos las vasculitis que es el proceso básico.

 

Si nosotros nos remontáramos y pensáramos globalmente en la pandemia, encontraríamos que nosotros somos como un arco iris. Y ese arco iris tiene siete colores, son siete estrategias básicas de la conciencia que corresponden a siete glándulas endocrinas, que corresponden a siete centros de energía, a siete centros o plexos nerviosos, digámoslo así. Pero… ¿Qué es el virus? El virus está actuando sobre todo el eje, sobre una energía que recorre desde la cabeza hasta el coxis. Es lo que llamamos el primero y el séptimo rayo, es decir, que el virus recorre todos los extremos del espectro con una energía muy poderosa que es como una energía eléctrica, y esa energía eléctrica va a atacar especialmente el sistema vascular y el corazón, es decir, el proceso básico, que se va hacia los pulmones, que se va ya luego a los riñones, que se va al cerebro. El proceso básico es una vasculitis y esto es muy importante.

 

Así que, cuando nosotros consideramos el virus como pandemia, como algo que está afectando no a un individuo, al otro, sino colectivamente a la humanidad tenemos algo como solución: ¿Y si fortalecemos nuestro corazón, si fortalecemos nuestro sistema vascular, si fortalecemos nuestro sistema inmunológico que está directamente en relación con esa capacidad de autorreconocimiento del corazón? Mejor dicho… ¿y si amamos? Pero no en un sentido romántico sino en un sentido real. ¿Y si nos solidarizamos con el genuino amor? Es que lo que pasa contigo es conmigo, es que a mí me duele el África y me duele el Brasil y me duele España y me duelen los países pobres del mundo y me duelen los que tienen síndrome metabólico y me duele el dolor de los que se manifiestan en las calles porque no tienen porvenir. 

 

Una propuesta: si no solo amamos, sino si amamos con discernimiento, es decir, si sabemos amar, si sabemos solidarizarnos, si más allá de la crítica, el juicio y el perjuicio, podemos comprender que estamos todos como humanidad en una dinámica de supervivencia.

 

Ahora no se trata de decir quién tuvo la culpa. No tiene ningún sentido, porque todos estamos haciendo agua en la economía, en la salud colectiva. La invitación es que más allá de juicios y prejuicios, con plena humildad, como aprendices que somos nos demos la mano, nos conectemos desde el corazón y seamos parte no del problema sino parte de la solución, el mundo necesita hoy que todos seamos parte de la solución.

 

Dr. Jorge Carvajal (médico, creador de la Sintergética y de Manos para Sanar) y 

Dr. Juan José Lopera (médico, presidente de la Asociación Internacional de Sintergética)

 

El Dr. Jorge Carvajal es médico cirujano de la Universidad de Antioquia (Colombia). Escritor, docente, investigador, con cuarenta años de práctica clínica dirigidas a la integración de diferentes sistemas médicos. Creador de la Sintergética y Manos para sanar. Es presidente honorífico de la Asociación Internacional de Sintergética (A.I.S.).

El Dr. Juan José Lopera es médico formado en Neurociencias del comportamiento, Sintergética y medicinas alternativas, y diplomado en Gestión Clínica y Organizacional del Estrés por el Instituto Heartmath. Es Presidente de la Asociación Internacional de Sintergética, máster en Programación Neurolingüística (PNL), Coaching de vida, ejecutivo y emocional, así como en Coaching Sistémico y Ontológico.

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