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COMUNICA ARMÓNICAMENTE DESDE EL CORAZÓN GRACIAS A LA COHERENCIA CARDÍACA

 

Muchas veces en las primeras etapas del confinamiento nuestra mente y nuestra emocionalidad estaban llenas de “por qué, es que para que, el gobierno esto, el gobierno lo otro”. Empezábamos a generar un diálogo interno de rechazo y de resistencia. 

La primera clave de ese nivel es asentir: en el momento en que yo asiento puedo pararme en el lugar en el que estoy, observar el panorama, hacer un inventario de recursos, de necesidades y empezar proactivamente a generar un nuevo escenario.

Y ¿por qué es importante el corazón en este proceso? ¿Qué nos ha mostrado la ciencia a nivel de la coherencia cardíaca? Nuestro corazón es el órgano rítmico principal de nuestro organismo, tiene más de 40 mil neuronas y una estructura muscular que se asemeja a una bobina. Cada contracción del corazón libera un potencial de membrana de todas esas células musculares asociado al potencial de membrana de todos esos nervios, de todas esas neuronas. Y eso hace que el campo magnético del corazón sea el más grande del organismo. Es 5000 veces más grande que el del cerebro, alcanza unos 70-80 centímetros por fuera de la superficie del cuerpo y se ha demostrado clínicamente que si el corazón late de manera coherente todo nuestro sistema se alinea. Cuando el corazón late de manera coherente funciona mejor nuestro sistema inmune, se regula nuestro sueño, disminuye la presión arterial y mejora la microcirculación. La microcirculación es la circulación de los pequeños vasitos que llevan los nutrientes y el oxígeno a los órganos, a todas las partes del cuerpo. Son aquellos que comienzan a afectarse con los procesos de envejecimiento, las fallas renales crónicas, las insuficiencias cardíacas crónicas y los problemas de la diabetes. De hecho muchas de las enfermedades degenerativas son problemas de la microcirculación y de la reacción inflamatoria del organismo, y se ha demostrado que cuando el corazón late coherentemente esa microcirculación mejora.

Normalmente (a menos que fuéramos yoguis experimentados) no podemos controlar el latido del corazón a voluntad, pero podemos controlarlo indirectamente. Seguramente has oído hablar de los tres cerebros: del cerebro reptiliano, del cerebro mamífero y del cerebro humano o del neocórtex. Nosotros estamos en un proceso de humanización y hemos ido ganando evolutivamente la capacidad de actuar sobre y desde esos diferentes niveles de nuestro sistema nervioso. Eso que llamamos el cerebro reptiliano, que corresponde más o menos a lo que conocemos como el tallo cerebral y el comienzo del sistema límbico por allá en el mesencéfalo (palabras técnicas que no son importantes) controlan la mayor parte de las funciones automáticas de regulación de la vida. Luego viene el cerebro que controla las emociones y luego el cerebro que piensa, decide. Cuando nosotros utilizamos la respiración de manera consciente como en las técnicas de coherencia cardíaca, estamos por un lado regulando desde el tallo cerebral la manera de funcionar del cerebro y por el otro influyendo sobre nuestro estado emocional y sobre nuestro estado mental. Esto es bien interesante y ha sido comprobado por estudios que incluyen electroencefalogramas, que miden los diferentes ritmos y tipos de sensaciones que las personas en estos estudios identifican.

Y… ¿por qué la respiración? Porque podemos controlar la respiración, y a través de la respiración controlamos el corazón. 

Nuestra voluntad quiere controlar el corazón que es más mecánico. Entonces la controlamos a través de la respiración y generamos un fenómeno de resonancia que regula los ritmos biológicos. Es muy sencillo: cuando nosotros estamos en situación de estrés (de frustración, de insatisfacción, de emocionalidad afectada como depresión, rabia, resentimiento o enojo) el latir de nuestro corazón es irregular. Cuando comenzamos a respirar profunda lenta y adecuadamente las pulsaciones de nuestro corazón se regulan y la variabilidad se vuelve uniforme, homogénea, coherente. Hay pulsaciones más rápidas, hay más lentas, pero la manera en que en el tiempo van cambiando tiene mayor coherencia y ese tipo de actividad ayuda a equilibrar el sistema nervioso simpático y el parasimpático. Ayuda a equilibrar la actividad de nuestro hemisferio derecho en nuestro hemisferio izquierdo, ayuda a regular nuestro estado emocional y ayuda a mejorar la comunicación entre pensamiento y emoción, entre cerebro y corazón. Esto se ha estudiado con diferentes aparatos electrónicos que hacen parte de una ciencia que se conoce como retroalimentación biológica y los instrumentos de biofeedback que muestran cómo va variando esa frecuencia cardíaca.

¡Y la coherencia cardíaca es muy fácil de conseguir! Constituye una de las herramientas fundamentales del ser y está inscrita dentro de las diferentes estrategias que propone el Instituto de HeartMath a través de la coherencia del corazón. Aquí y ahora vamos a aprender la técnica más rápida para lograr la coherencia cardíaca.

  1. Con los ojos abiertos hacemos una pequeña evaluación de cómo estamos sentados o si estamos de pie. 
  2. Empezamos a llevar la atención a la zona del corazón, sintiéndola. Inspiramos lenta y profundamente sintiendo como si el corazón sonriera y lentamente esa respiración que vaya siendo más profunda y abdominal. 
  3. No levantamos los hombros. Si lo estamos haciendo, llevamos la respiración al corazón y la instalamos allí.
  4. Ahora que tenemos la respiración lenta, profunda, coordinada, instalada en el corazón, siempre con los ojos abiertos, vamos a tratar de contar hasta 5 cuando tomamos el aire y hasta 5 cuando lo expulsamos. No hacemos pausa inspiratoria ni espiratoria y mantenemos ese ritmo durante unas cinco o seis respiraciones, siempre manteniendo la atención centrada en el corazón. 
  5. Imaginamos que el corazón sonríe. Respiramos lenta y profundamente, sonreímos levemente desde el corazón. No importa si nos distraemos: si lo hacemos suave y amorosamente volvemos a esa respiración centrada en el corazón y recordamos algún evento que nos genere una emoción de gratitud, de aprecio, de alegría, de bienestar. Recordamos los detalles de ese recuerdo, sonreímos desde el corazón, respiramos lenta y profundamente recordando ese evento y sentimos que ese bienestar se expande por todo el ser. 
  6. Ahora tomamos una inspiración profunda, retenemos el aire un momento, sonreímos y exhalamos en un suspiro grande saliendo de esa micro pausa.

Esta técnica es una micro pausa porque duró 3 minutos y 40 segundos. No tuvimos que cerrar los ojos. Cuando hemos practicado lo suficiente podemos hacer estas micro pausas en cualquier lugar: mientras esperamos a que nos contesten al teléfono, mientras estamos en un ascensor, mientras simplemente esperamos a que se cargue un archivo en el ordenador… y esas micro pausas repetidamente realizadas durante el día nos van renovando energéticamente, van reconectándonos, van serenándonos, van aquietándonos.

Si hacemos una meditación larga de 20 minutos, media hora, una hora, excelente. Si hacemos una sesión larga de Chi Kung, de Taichí, excelente. Si no tenemos tiempo podemos hacer una práctica de coherencia cardiaca rápida, y su impacto será emocional, alcanzando la serenidad, armonía, capacidad de identificación y gestión de las emociones. También será físico, logrando más energía, mejor sueño, mejor concentración, disminución de la presión arterial y mejor actividad del sistema inmune. Y además será un impacto social y hasta laboral. La clave es que practiquemos la coherencia cardíaca.

Hay otras técnicas que implican la irradiación desde el corazón y fijar un marco de comunicación armónica desde él con las personas con las que interactuemos cada día. Una estrategia muy sencilla es que en el momento en el que surja una tensión o malestar, hagamos una pausa. A continuación respiramos armónicamente  desde el corazón y hacemos un ejercicio de coherencia rápida. Traemos como recuerdo generador de gratitud y bienestar un recuerdo en donde la persona protagonista sea la persona con la que surgió el conflicto. Después de cinco minutos durante los cuales el estado de coherencia sea mayor, nos reunimos con la persona en conflicto, respiramos juntos durante tres minutos y conversamos, hablamos y dialogamos sobre lo que acaba de suceder. Verás que la capacidad de comunicarnos armónicamente será mucho mayor y habrá una cualidad de conexión desde el corazón mucho más hermosa. Esa es la práctica de coherencia rápida sencilla.

Dr. Juan José Lopera

 

JUAN JOSÉ LOPERA 

Médico, docente y terapeuta sintergético, y actual Presidente de la Asociación Internacional de Sintergética. Diplomado en Gestión Clínica y Organizacional del Estrés (Institute of Heartmath). Docente titular en Sintergética (AIS). Máster en Programación Neurolingüística (Richard Bandler, Global NLP), en Coaching de vida, ejecutivo y emocional (Global NLP), así como en Coaching Sistémico (Talent Management).

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