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ABRIRNOS AL NUEVO AÑO 

“No hay nada mágico sobre el cambio de calendario, pero representa una ruptura limpia, una nueva esperanza y un lienzo en blanco” Jason Soroski

 

Abrirnos al nuevo año es desatar el pasado para rehacer el abrazo y renovar las caricias. Olvidar los fantasmas y reescribir el destino. Encontrar lo escondido y revelar las verdades. Convertir los momentos sagrados en instantes infinitos. Reducir los dramas y las penas hasta regocijarnos en la calma profunda. Superar la fosa de los días y el ciclón de los años para comprender lo sentido, desde la magia de la evidencia. Pasar de la agonía, al todavía…

Es recorrer el camino sorprendiendo amaneceres. Desplegar las alas desde el beso que no termina y, de esta manera, compartir el alma en nombre del amor. Contagiar consuelo y desplazar el llanto con la sonrisa que lleve hasta las lágrimas. Navegar, bajo el cielo infinito, sobre las olas de la ilusión y la esperanza. Hacer de la música la brújula que cante a la vida con las notas de llegada al puerto de la alegría. Es comprender que el remedio se demora lo que tarde el contacto con la piel de quien espera por ti.

Es, también, estar hambriento por los días de bohemia que invitan a escuchar desde el silencio y a sujetar con fuerza la mano del que abriga un sentimiento. Es encontrar calor en la cercanía y dejar atrás el frío de la distancia. Es reflejar la esencia de la compañía en la plenitud de quien abraza lo poco, como si fuera incalculable. Es saber que nunca es tarde y que, aunque cuesta entender, los lamentos pueden evaporarse y ser trocados para contemplar los sueños hasta alcanzar todo lo invocado. Es renunciar al empeño y despertarse muriendo a las limitaciones del reloj, para aportar la cuota en cada acción y recuperar la fantasía con los viejos versos como el humo blanco que, generosamente, anuncia el permiso para continuar. Es encender la llama del afecto para renunciar a la esclavitud del rencor. Es imaginar que lo casual solo es el pretexto para recibir las instrucciones de un porvenir que está por manifestarse.

Abrirnos al nuevo año es volver al encanto de los cuentos y a la fascinación que hace que, cada día y con cada aliento, podamos ser testigos de las certezas que suplen los temores para observar un horizonte despejado y tranquilo, capaz de evocar nuestra mejor versión.

Que este año que comienza sea, pues, la más bella ocasión para camuflarnos deliciosamente en un mundo que vaya más allá del amor, donde esté prohibido prohibir y en el que la “condena” sea solo a ser felices para que nuestro reencuentro con Cronos, dios del tiempo, sea vivido solo en presente…

Abrirnos al nuevo año es desatar el pasado para rehacer el abrazo y renovar las caricias. Olvidar los fantasmas y reescribir el destino. Encontrar lo escondido y revelar las verdades. Convertir los momentos sagrados en instantes infinitos. Reducir los dramas y las penas hasta regocijarnos en la calma profunda. Superar la fosa de los días y el ciclón de los años para comprender lo sentido, desde la magia de la evidencia. Pasar de la agonía, al todavía…

Es recorrer el camino sorprendiendo amaneceres. Desplegar las alas desde el beso que no termina y, de esta manera, compartir el alma en nombre del amor. Contagiar consuelo y desplazar el llanto con la sonrisa que lleve hasta las lágrimas. Navegar, bajo el cielo infinito, sobre las olas de la ilusión y la esperanza. Hacer de la música la brújula que cante a la vida con las notas de llegada al puerto de la alegría. Es comprender que el remedio se demora lo que tarde el contacto con la piel de quien espera por ti.

Es, también, estar hambriento por los días de bohemia que invitan a escuchar desde el silencio y a sujetar con fuerza la mano del que abriga un sentimiento. Es encontrar calor en la cercanía y dejar atrás el frío de la distancia. Es reflejar la esencia de la compañía en la plenitud de quien abraza lo poco, como si fuera incalculable. Es saber que nunca es tarde y que, aunque cuesta entender, los lamentos pueden evaporarse y ser trocados para contemplar los sueños hasta alcanzar todo lo invocado. Es renunciar al empeño y despertarse muriendo a las limitaciones del reloj, para aportar la cuota en cada acción y recuperar la fantasía con los viejos versos como el humo blanco que, generosamente, anuncia el permiso para continuar. Es encender la llama del afecto para renunciar a la esclavitud del rencor. Es imaginar que lo casual solo es el pretexto para recibir las instrucciones de un porvenir que está por manifestarse.

Abrirnos al nuevo año es volver al encanto de los cuentos y a la fascinación que hace que, cada día y con cada aliento, podamos ser testigos de las certezas que suplen los temores para observar un horizonte despejado y tranquilo, capaz de evocar nuestra mejor versión.

Que este año que comienza sea, pues, la más bella ocasión para camuflarnos deliciosamente en un mundo que vaya más allá del amor, donde esté prohibido prohibir y en el que la “condena” sea solo a ser felices para que nuestro reencuentro con Cronos, dios del tiempo, sea vivido solo en presente…

Alejandro Posada Beuth

ALEJANDRO POSADA
Alejandro Posada es médico cirujano con más de 25 años de experiencia y formación en medicina tradicional China, auriculoterapia y auriculomedicina, fitoterapia, medicinas vibracionales, terapia neural, medicina biológica, ayurveda y sintergética. Cofundador del grupo VIAVIDA y la Asociación Internacional de Sintergética.

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