LA CARAVANA DESDE CASA

Isabella Di Carlo

Sólo dar las gracias a todos los que se han ofrecido para que la vida pudiera a través de sus arterias y sus pupilas comenzar a encarnar la Sintergética. Los viajes juntos, se llamen Carvanas o peregrinaciones, estos viajes increíbles con motivos sagrados a lugares necesarios, fueron y son una parte esencial de esta ciencia de curar, que hace del alma del hombre su territorio y de la síntesis su bandera.

¿Recuerdas tu primera Caravana?
¿Puedes regresar a ese no saber a donde vas, y ser llevado por una fuerza interna que abre todas las puertas? Claro que puedes, basta cerrar los ojos y todo llega. Quizás todas sean la primera Caravana porque todas se gravan en el archivo de etiqueta roja, que en negrita pone INOLVIDABLE. Todas.

Quizás sea porque el amor es lo que no se desvanece, ni se deshilacha; no se opaca, ni pierde su fragancia con el paso del tiempo. Debe ser eso…

Juntos viajamos, juntos lloramos, también juntos reímos, de la mano descubrimos lugares de belleza santa. Juntos madrugamos lo que no puede el cuerpo, y ayudándonos cuando el terreno estuvo imposible, juntos caminamos por donde culturas milenarias sembraron mensajes que es imperativo leer.  Juntos tendemos puentes entre el desde siempre y el ahora; entre las cumbres nevadas y las playas tranquilas, entre los idiomas tribales y la sonrisa.

Juntos asistimos a nuestros cambios y los cambios de los otros, en una travesía interior que sólo se descifra sintiendo. Nunca nadie volvió siendo el mismo, nunca; sabernos hechura del nosotros, nos da la fuerza de la bandada, nos da las alas.

Juntos y tan juntos, que la hermandad a la que John Lennon le cantaba en IMAGINE se instala en la consciencia, y esta ciencia que humildemente dice sólo desear curar, como si tal cosa va y estalla toda frontera. Así sin fronteras, con el alma llena de estrellas, cuando unos viajan todos estamos. Todos.

Sólo dar las gracias a los que en la de Méjico organizaron, se reunieron mes tras mes, semana a semana encontraron tiempo, y a base de maña y cariño sortearon todos los peros.

Sólo agradecer a aquel que un día, de tanto entregar la vida, ardió como un sol y se convirtió en una campo magnético de amor.

Sólo celebrar, que con o sin sello en el pasaporte, con maleta o sin maleta, a las Carvanas vamos todos.

Isabella Di Carlo

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