Es grato compartir con vosotros el discurso de clausura emitido por el Dr. Renato Segura, como cierre a la tercera formación en Sintergética, recientemente finalizada en Miami y organizada por Sintergética USA:

“Al reunirnos hoy, como tantas otras veces, nos colocamos frente a un horizonte: el horizonte de la INTEGRACIÓN.

Los que nos han acompañado en este camino, sin ser médicos ni terapeutas, no solo han sido valientes y pacientes sino positivamente tercos y curiosos, y por eso he querido compartirles esta reflexión e iniciarla con las palabras del famoso químico y bacteriólogo francés, Louis Pasteur: “Del médico que solo sabe medicina podéis estar seguros que ni medicina sabe”.

Mas allá de un método alternativo o de un protocolo estructurado en forma secuencial, la visión Sintergetica nos ha invitado al renacer de la consciencia del aprendizaje como propósito de vida y no como instrumento utilitario de consecución.

El encuentro con esta propuesta nos ha permitido descubrir la relación entre el síntoma físico y la personalidad. Lo que experimentamos como enfermedad se mueve al compás de nuestra vida, de cómo la sentimos, de cómo la pensamos, de cómo vamos tejiendo nuestra historia, pero, sobre todo, de lo que todavía no entendemos, de lo que todavía no comprendemos sobre nuestra esencia de SER.

Las preguntas sobre nuestro devenir se nos ofrecen lejanas y distantes y así nos inclinamos pronto por deshacernos de estos cuestionamientos o por aplazarlos de forma indefinida, hasta que, la mayoría de las veces, los síntomas desnudan nuestra incomprensión sobre la vida y sobre nosotros mismos, generando una suerte de “caos” que nos sustrae de la cotidianidad, exigiendo al máximo a nuestros mecanismos de adaptación. Además, y recién empezamos a entenderlo, esos síntomas aparecen como una solución que nuestra biología y nuestra psiquis ofrecen para mantener “bajo control” el ritmo agitado e impredecible de nuestras emociones: Aunque una gripa sea solo un virus en el plano físico, o un viento frio en la dinámica de la energía, o una alteración combinada del tercero, cuarto y quinto centro en el juego de la información, en la claridad de la consciencia esta gestada en una reciente situación de agotamiento físico o emocional y se ofrece como invitación a una pausa en la dinámica cíclica del deseo y las ilusiones, y desde esa pausa, como oportunidad de ampliar la comprensión sobre nosotros mismos, a través de la renuncia a la inmediatez de las circunstancias y los resultados.

En estos años de formación y servicio en el espíritu Sintergético, hemos trasegado de la concepción dualista, salud vs enfermedad, a la aceptación de la complementariedad de los opuestos.

En términos prácticos, hemos ido entendiendo, por ejemplo, que en un paciente con cáncer no solo se ha desorganizado el patrón de crecimiento de algunas de sus células y agotado sus fuentes de energía vital, sino que, en un sentido más profundo, se ha resquebrajado la ilusión de recibir el amor y la comprensión a los que por derecho propio es merecedor y digno.

Nos hemos percatado, además, que el medio ambiente externo, interactúa con nuestro ámbito interior en un juego sinfín de tensiones y posibilidades emergentes, de predominancias y concesiones, en el cual sucumbimos como víctimas, o surgimos renovados como aprendices.

Tan importante como esta nueva aproximación a la salud, y tal vez esta haya sido nuestra primera intuición y ahora sea nuestra más fresca elucubración, es saber que nuestra consciencia ha sido fecundada por el principio de incertidumbre más allá de las formulaciones físico-matemáticas.  Ahora nos es más fácil ahondar en la interpretación del consabido lugar común que esgrime la importancia “DE VIVIR EN EL PRESENTE” y así vamos descubriendo nuestra constante oscilación entre el pasado y el futuro.

Para todos los que nos han acompañado en estos años de estudio, meditación y servicio, los que han participado en esta formación y los que hoy la terminan,  ha sido pan de cada día contemplar en nosotros mismos esa dificultad de estar en presente y poco a poco hemos aprendido a escuchar a nuestros pacientes y a todos aquellos con quienes conversamos cada día, más allá de las descripciones  y la frugalidad de las historias que nos cuentan, y se nos han ido revelando los caminos que los conducen a su dolor a través de las palabras concretas, las expresiones y los movimientos corporales que utilizan.

Como parte de este aprendizaje hemos ido entendiendo que no precisamos de momentos de inspiración ni de escenarios específicos para comenzar a mirar hacia adentro, que cada momento es único e irrepetible, que el condicionamiento del “debería ser” nos subyuga y limita porque la vida se vive por ensayo y porque, en definitiva, y como dijo una vez el Dr. Jorge Carvajal: “…la única posesión que tenemos es la del instante…”.

Para los nuevos graduandos, un señalamiento sobre las tecnologías de la consciencia utilizadas en las prácticas de Sintergetica: Primero, que su elaboración y desarrollo están sustentados por más de cuarenta años de investigación teórica y práctica basada en principios de diferentes campos científicos como la medicina clásica, la psicología, la física cuántica, la biología, la teoría del color, las neurociencias en tres direcciones preponderantes: la neuroplasticidad,

las ciencias de la consciencia y la epigenética, y más recientemente, en los descubrimientos sobre la estructura y orientación espacial de la molécula del agua con sus propiedades vibracionales, todo esto corroborado en la práctica clínica salpicada día a día por éxitos silenciosos y contundentes y también por fracasos rotundos.  En segundo lugar, tengan siempre presente que estos instrumentos y su operatividad, resultarían inoficiosos e inútiles sin el contexto de consciencia en el que están inscritos. Una vez elaborado un proceso diagnostico ordenado y conciso deben servirles a Uds. para puntualizar procedimientos terapéuticos específicos. Eviten someterse a la inflexibilidad de los protocolos y con ello lograran evitar la dependencia de los “instrumentos” y la mecanización del pensamiento. También lograran con ello mantener activa su curiosidad, su capacidad de asombro y la oportunidad de sorprenderse en medio de lo cotidiano.

Es válido señalar en este punto que la tecnología sigue avanzando y que, aunque no seamos los científicos que dirigen estas investigaciones tenemos que vérnoslas con esa pregunta urgente y actual:

¿Hacer un uso ilimitado de la tecnología para aumentar nuestra capacidad física e intelectual o, conservar las reglas y valores morales para garantizar nuestra integridad como humanos?

Les comparto, en última instancia una de mis directrices: no es un triunfo material, moral ni intelectual lo que debe cautivar nuestra aspiración como seres humanos. Los éxitos nunca son definitivos, así como los fracasos no constituyen tragedias en sí. No deberíamos llevar la experiencia ni a cuestas ni como estandarte, porque lo que nos queda de ella, en lo que finalmente nos constituimos, es apenas en esa sensibilidad que por momentos nos permite volvernos oportunos y adecuados, como las palabras y las imágenes con las que hacemos poesía.

Procuremos mantener activa la consciencia de ser apenas un reflejo del universo, esa fuente inagotable de misterios”.

Doctor Renato Segura

Miami, Abril 28 del 2018

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